No amanece radiante, angelgonzález,
la alegría del mundo que anunciaste
en el verso aquél hermoso e inspirado,
que no encuentro en este madrugar temprano
la promesa de un mañana más abril
o el anuncio de un vivir en paz y enamorado.
He puesto el café y me he preguntado
si serán hoy más felices mis hermanos
palestinos de Gaza acribillados,
si tendrán más esperanza las mujeres
capaces de dar amor, que no sumisas,
que en lugar de amor muerte reciben.
Madruga esta mañana gris y fría
de mi alcázar de inviernos azulados
de escarchas y de nieblas pertinaces:
la casa está tranquila. Todos duermen
después de celebrar el año nuevo.
Yo he tomado el café de cada día
y quisiera ser feliz a mi manera:
decirte con pasión que libres somos
y con todos y uno a uno compartir
la alborada de un mañana solidario,
de un mundo en paz y gentes que se afanan
en ser más libres, más sabias, más iguales.
En Viena se afinan ya los instrumentos
-dirige Barenboim hoy el concierto-
y anuncian en Roma al Santo Padre.
Sin noticias, aún, de la Intifada.
jueves, 1 de enero de 2009
lunes, 29 de diciembre de 2008
Y ahora, Ramón
No ha visto la luz de 2009. Fue el sábado, en Alcázar. Me dió la (mala) noticia José Antonio Sáez, quien más intensamente y durante más tiempo ha trabajado, debatido, soñado, sufrido, colaborado con Ramón. Quizás la persona que más lo ha respetado y, a su manera, querido. Lloraba esta mañana en silencio, discreto en un rincón del cementerio donde reposa desde hoy Ramón Parra Quevedo, que, con casi 90 años, murió el sábado en Alcázar. Hoy han sido el funeral y el entierro, en Socuéllamos, el pueblo al que le dedicó los mejores años y su vida entera.
Alcalde y comunista. Creyente. Honesto. Fuerte. Prudente. Vital. Amigo. Y hasta el final lúcido.
No he tenido tiempo -una vez más, ¿cuándo aprenderé a gastar el tiempo donde es más importante?- para esa visita y esa charla a la que nos comprometimos en su última llamada. Y ya no hay más tiempo que el de la memoria.
Y el de los amigos, que allí estaban hoy. Los de siempre y los nuevos. Ricardo, Paco, Pura, Luismi, José Antonio, Pilar... y seguro que Pepe Serrano allí donde estuviera hoy.
Son ya muchos este año los hombres buenos, maestros entrañables, que nos han dejado. Mal año éste.
Mi respeto y mi cariño y mi recuerdo y mi gratitud.
Alcalde y comunista. Creyente. Honesto. Fuerte. Prudente. Vital. Amigo. Y hasta el final lúcido.
No he tenido tiempo -una vez más, ¿cuándo aprenderé a gastar el tiempo donde es más importante?- para esa visita y esa charla a la que nos comprometimos en su última llamada. Y ya no hay más tiempo que el de la memoria.
Y el de los amigos, que allí estaban hoy. Los de siempre y los nuevos. Ricardo, Paco, Pura, Luismi, José Antonio, Pilar... y seguro que Pepe Serrano allí donde estuviera hoy.
Son ya muchos este año los hombres buenos, maestros entrañables, que nos han dejado. Mal año éste.
Mi respeto y mi cariño y mi recuerdo y mi gratitud.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Elogio de la pereza, con una invitación y un deseo
Es cada día más difícil encontrar la tranquilidad y el tiempo necesarios para ir alimentando este bloc/blog. Escribir, leer, pensar, amar, sentir, soñar, charlar... son acciones (algunas, además, pasiones) que requieren de ese tempo lento que tan bien saben apreciar los compositores de música y los pulidores de lentes a la manera de Espinosa (Spinoza, para los más clásicos).
Por eso envidio cada vez más a los perseverantes, a los fieles, sea cual sea la fidelidad que profesen. En esta nuestra materia bloguera, a los y las que todos los días acuden a la tarea y nos permiten saciar nuestra curiosidad. Creo que asomarse a un blog (sobre todo si su autor nos es desconocido; a veces nos dan auténticas sorpresas los conocidos) es un ejercicio de voyeur, como escribirlo tiene un punto de exhibicionismo. Todo, claro está, del alma o del espíritu, no vaya a pensar usted...
Uno de mis propósitos para año nuevo es precisamente ése. Escribir aquí mientras mantengo viva alguna que otra relación epistolar, amén de la que me une al defensor del pueblo de esta región de nuestros amores. Y dar la réplica, que seguro que será buen acicate, a mi amigo Enrique: que sí, que tenemos que agitar estas aguas mansas que esconden y ocultan torbellinos de angustia y de nueva opresión. Y defender la educación pública, combatir el cambio climático y sostener la posición de que bajar los impuestos es de derechas mientras sigan existiendo necesidades básicas por resolver. Y decir con claridad que mantener un sector público bancario no es pecado sino virtud.
Pensar. Y dar que pensar. ¿Acaso hay alguna otra salida posible a la crisis que no sea la de crear nuevas reglas, nuevas situaciones, nuevas formas de producir, de trabajar, de controlar... o no?.
Y lo hacemos nosotros (habrá que decidir primero quiénes somos nosotros, quiénes somos de los nuestros) o lo hará la derecha, sea cual sea el adjetivo con que se quiera adornar. Me suena a repetido: una salida a la crisis desde la izquierda.
No parecen necesarios demasiados principios. Si estamos de acuerdo en que la política debe ser la que gobierne la economía, y no al revés, y la democracia quien lo haga con los banqueros, y que el marco mínimo es ya, se mire como se mire, Europa, podemos ponernos a la tarea de pensar y escribir, y debatir, y trabajar por que los jóvenes de 20 a 45 no sean los nuevos portadores del pesimismo histórico y los profetas del fracaso de la educación, de la economía, de la democracia.
Si no lo hacemos nosotros cambiando, no lo harán los nuevos/viejos profetas que insistirán en la enésima llamada a la revolución pendiente y, de nuevo, invitarán al camino de la frustración. No. Lo harán las derechas, las de toda la vida. Eso sí, fuertes y renovadas. Firmes y seguras... hasta la próxima.
Mientras, aquí dejo mi invitación y mi deseo para un año nuevo. Se la he pasado ya a mis amigas y a mis amigos. Con una advertencia: lo mejor, la música y las gentes que están después del clic en el enlace.
Salud.
Por eso envidio cada vez más a los perseverantes, a los fieles, sea cual sea la fidelidad que profesen. En esta nuestra materia bloguera, a los y las que todos los días acuden a la tarea y nos permiten saciar nuestra curiosidad. Creo que asomarse a un blog (sobre todo si su autor nos es desconocido; a veces nos dan auténticas sorpresas los conocidos) es un ejercicio de voyeur, como escribirlo tiene un punto de exhibicionismo. Todo, claro está, del alma o del espíritu, no vaya a pensar usted...
Uno de mis propósitos para año nuevo es precisamente ése. Escribir aquí mientras mantengo viva alguna que otra relación epistolar, amén de la que me une al defensor del pueblo de esta región de nuestros amores. Y dar la réplica, que seguro que será buen acicate, a mi amigo Enrique: que sí, que tenemos que agitar estas aguas mansas que esconden y ocultan torbellinos de angustia y de nueva opresión. Y defender la educación pública, combatir el cambio climático y sostener la posición de que bajar los impuestos es de derechas mientras sigan existiendo necesidades básicas por resolver. Y decir con claridad que mantener un sector público bancario no es pecado sino virtud.
Pensar. Y dar que pensar. ¿Acaso hay alguna otra salida posible a la crisis que no sea la de crear nuevas reglas, nuevas situaciones, nuevas formas de producir, de trabajar, de controlar... o no?.
Y lo hacemos nosotros (habrá que decidir primero quiénes somos nosotros, quiénes somos de los nuestros) o lo hará la derecha, sea cual sea el adjetivo con que se quiera adornar. Me suena a repetido: una salida a la crisis desde la izquierda.
No parecen necesarios demasiados principios. Si estamos de acuerdo en que la política debe ser la que gobierne la economía, y no al revés, y la democracia quien lo haga con los banqueros, y que el marco mínimo es ya, se mire como se mire, Europa, podemos ponernos a la tarea de pensar y escribir, y debatir, y trabajar por que los jóvenes de 20 a 45 no sean los nuevos portadores del pesimismo histórico y los profetas del fracaso de la educación, de la economía, de la democracia.
Si no lo hacemos nosotros cambiando, no lo harán los nuevos/viejos profetas que insistirán en la enésima llamada a la revolución pendiente y, de nuevo, invitarán al camino de la frustración. No. Lo harán las derechas, las de toda la vida. Eso sí, fuertes y renovadas. Firmes y seguras... hasta la próxima.
Mientras, aquí dejo mi invitación y mi deseo para un año nuevo. Se la he pasado ya a mis amigas y a mis amigos. Con una advertencia: lo mejor, la música y las gentes que están después del clic en el enlace.
Salud.
Juntos vamos; libres somos
(A. Machado)
(A. Machado)
y en este 2009
que te deseo feliz y venturoso
podemos intentar
de nuevo
juntos y libres
cambiar el mundo.
Si tú quieres,
yo voy contigo.
que te deseo feliz y venturoso
podemos intentar
de nuevo
juntos y libres
cambiar el mundo.
Si tú quieres,
yo voy contigo.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Algunos futuribles y la educación
Futurible 1. Finalizar la educación básica (ESO) no requiere título.
Todo el alumnado, por tanto, al finalizar la ESO está en condiciones de continuar en el sistema escolar y de encaminarse hacia los estudios de formación profesional de grado medio o de bachillerato.
Esa situación incrementaría por sí sola las tasas de titulación en la educación secundaria postobligatoria. En nuestro caso, casi el 23% del alumnado que ahora no titula en la edad idónea (16 años).
¿Y por qué no, cuando en tantos países de nuestro entorno es así?.
Futurible 2. La repetición, por estéril, se destierra del sistema.
Cuando un alumno, en el momento que sea, se encuentra con alguna dificultad (con la primera dificultad), se actúa de inmediato prestándole el apoyo que necesita, en lugar de diferir la 'solución' al curso siguiente (deseable que sea con otro profe, claro) y convirtiendo al alumno en repetidor.
El repetidor todo todo lo sabe, todo le suena, nadie le atiende, nada le mueve...
La repetición no es una medida de apoyo y, sin embargo, en un sistema necesitado de apoyo la repetición superabunda: es más regla que excepción.
La repetición es carísima, y distrae medios cuantiosos... que no se destinan al apoyo inmediato.
La repetición condiciona las tasas de idoneidad y confunde los análisis: son más los alumnos que titulan al finalizar la ESO que los que lo hacen a la edad idónea. Y son de estos últimos ('fracaso escolar', que llaman) de los que se habla.
¿Por qué no dedicamos los esfuerzos, los recursos y los medios al apoyo inmediato y no a la repetición?
¿Podremos alguna vez espantar el fantasma, paralizante e infecundo, de la (mal)llamada 'promoción automática', más real en los papeles y en los debates que en los colegios e institutos?.
A los alumnos españoles se les suspende mucho, y repiten mucho. Si fueran medidas de calidad seríamos Finlandia.
(creo que seguirá)
Todo el alumnado, por tanto, al finalizar la ESO está en condiciones de continuar en el sistema escolar y de encaminarse hacia los estudios de formación profesional de grado medio o de bachillerato.
Esa situación incrementaría por sí sola las tasas de titulación en la educación secundaria postobligatoria. En nuestro caso, casi el 23% del alumnado que ahora no titula en la edad idónea (16 años).
¿Y por qué no, cuando en tantos países de nuestro entorno es así?.
Futurible 2. La repetición, por estéril, se destierra del sistema.
Cuando un alumno, en el momento que sea, se encuentra con alguna dificultad (con la primera dificultad), se actúa de inmediato prestándole el apoyo que necesita, en lugar de diferir la 'solución' al curso siguiente (deseable que sea con otro profe, claro) y convirtiendo al alumno en repetidor.
El repetidor todo todo lo sabe, todo le suena, nadie le atiende, nada le mueve...
La repetición no es una medida de apoyo y, sin embargo, en un sistema necesitado de apoyo la repetición superabunda: es más regla que excepción.
La repetición es carísima, y distrae medios cuantiosos... que no se destinan al apoyo inmediato.
La repetición condiciona las tasas de idoneidad y confunde los análisis: son más los alumnos que titulan al finalizar la ESO que los que lo hacen a la edad idónea. Y son de estos últimos ('fracaso escolar', que llaman) de los que se habla.
¿Por qué no dedicamos los esfuerzos, los recursos y los medios al apoyo inmediato y no a la repetición?
¿Podremos alguna vez espantar el fantasma, paralizante e infecundo, de la (mal)llamada 'promoción automática', más real en los papeles y en los debates que en los colegios e institutos?.
A los alumnos españoles se les suspende mucho, y repiten mucho. Si fueran medidas de calidad seríamos Finlandia.
(creo que seguirá)
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Ahora, Miguel
'Sencillo, como los verdaderamente grandes. Con los tuyos siempre. Con esos que son importantes: porque sufren, porque esperan, porque se lo merecen, porque son hombres y mujeres con igual dignidad a los que el pan y hasta los sueños se les arrebata y niega.
Eran de los tuyos, Miguel. Ahora son todavía más nuestros.
Gracias por habernos regalado tu amistad. Por ayudarnos a seguir creyendo en que es posible, por necesaria, alcanzar la vieja y siempre joven utopía de la emancipación.
Con enorme gratitud, con cariño. Con respeto.'
Así quise rendirle mi particular homenaje a Miguel Núñez. Otro de los nuestros, sabio y entero, grande y sencillo. Bueno.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Más Marx y la vuelta de 'El capital'
Tiempos éstos de perplejidad. Que no sale uno de sus íntimas celebraciones por la victoria de Obama (¿para cuándo, lo de cerrar Guantánamo?), a la espera de esa refundación del capitalismo que nos prometen para dentro de unos días y alienado por otro tipo de escrituras, y mira por dónde me entero de que se ha vuelto a escribir -y editar- otro 'Das Kapital'. Su autor, un tal Marx. Reinhard Marx.
Hasta aquí, sorpresa. Curiosidad, a lo sumo. Pero que el Marx de ahora sea ni más ni menos que el arzobispo (católico) de Munich y Freising es como para un ejercicio completo de perplejidad y asombro. Y más. Que dice el arzobispo que "el capitalismo salvaje es un pecado" (¡alabado sea Dios!) y que Marx, el nuestro, don Carlos, "no está muerto y hay que tomarlo en serio".
¿Le vendrá a Reinhard de familia, por aquello del apellido, o estamos asistiendo a un encantamiento? ¿No será, Mágico, amigo, que nos quieren adormecer con hechizos, o confundir con maravillas de este jaez?.
Por si acaso, y a la espera del parecer de Benedicto XV, recupero mi edición facsímil de aquel otro 'El Capital', que al parecer ha servido de modelo (encuadernación, colores y tipografía) a la nueva del más joven Marx. Reinhard Marx, clérigo.
Os lo dije, amigas y amigos. Ni marx, ni menos. El original -nobleza obliga- es de Fernando Savater.
N.B. Acabo de leer 'Elena sabe', de Claudia Piñeiro, escritora argentina. Una auténtica gozada. Lo de las hipotecas, regular.
Hasta aquí, sorpresa. Curiosidad, a lo sumo. Pero que el Marx de ahora sea ni más ni menos que el arzobispo (católico) de Munich y Freising es como para un ejercicio completo de perplejidad y asombro. Y más. Que dice el arzobispo que "el capitalismo salvaje es un pecado" (¡alabado sea Dios!) y que Marx, el nuestro, don Carlos, "no está muerto y hay que tomarlo en serio".
¿Le vendrá a Reinhard de familia, por aquello del apellido, o estamos asistiendo a un encantamiento? ¿No será, Mágico, amigo, que nos quieren adormecer con hechizos, o confundir con maravillas de este jaez?.
Por si acaso, y a la espera del parecer de Benedicto XV, recupero mi edición facsímil de aquel otro 'El Capital', que al parecer ha servido de modelo (encuadernación, colores y tipografía) a la nueva del más joven Marx. Reinhard Marx, clérigo.
Os lo dije, amigas y amigos. Ni marx, ni menos. El original -nobleza obliga- es de Fernando Savater.
N.B. Acabo de leer 'Elena sabe', de Claudia Piñeiro, escritora argentina. Una auténtica gozada. Lo de las hipotecas, regular.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Un Felipe lúcido a la izquierda y el Ministro que ruega una oración
Me he reconciliado con Felipe (González) cuando ya había dejado de ser Presidente del Gobierno. Critiqué, y con dureza con respeto, no pocas de sus políticas -y conste que no me arrepiento. No me van las ucronías.
Pero este Felipe es otro -así lo creo. Suelto, sin hipotecas, lúcido. Aunque con una lucidez que le lleva a ajustar algunas cuentas pendientes, siquiera sea en lo teórico, con ese capitalismo que no tiene piedad (si es que alguna vez hubo alguno así) ni tampoco inteligencia reivindicando la vuelta de la política 'con mayúsculas' (sic, en EL PAÍS del 17) y reclamando la superación de lo local-nacional para un auténtico gobierno de lo global. Precisamente ahora, cuando algunos de nosotros, 'los de entonces', hace ya años que predicábamos la necesidad de recuperar para la política el gobierno de la economía, e incluso oimos a Berlinguer (eurocomunista, sí, ¿os acordáis?), intuyendo más que comprendiendo entonces, hablar de la urgencia de un 'gobierno mundial'.
Puede que a Felipe le suceda lo que aquel Pablo entrañable nos dejara escrito. Que tanto él como nosotros, 'los de entonces', ya no somos los mismos. Y disfruto cuando lo leo, cuando lo escucho, más libre y más suelto, como sin hipotecas.
Y mira por dónde, caminando las páginas de ese mismo diario, encuentro en la 46 una invitación insólita. Insólita y cabreante. Nada menos que, cruz mediante, la del Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 'sus demás compañeros (?) y el personal del departamento' rogando una oración por el alma de dos embajadores fallecidos y anunciando/convocando a una misa por su (entiéndase aquí el de los embajadores fallecidos) eterno descanso.
Y doy vueltas hoy, otra vez, al pensamiento sobre la coherencia. Y pienso: en un Estado no confesional, ¿puede haber un Ministerio católico?, ¿será cosa de éste, que es, por ser el de Exteriores, el más ecuménico?, ¿tendrá religión el Cuerpo diplomático?.
¿O acaso será mía, admirado Delfín, y de mi mala cabeza toda la culpa? Porque, mira que leer hasta las esquelas...
Parecen éstos tiempos confusos. Cuando los USA nacionalizan bancos y empresas, y Esperanza Aguirre quiere que los madrileños todos sean dueños de las aguas del Canal de Isabel II (¿y de quién es que ahora la empresa, si es pública?), cuando la chica del PP que llaman De Cospedal, gente de orden, llama al gobierno de José María Barreda a no cumplir la ley y a permitir además que quienes así lo quieran no la cumplan (¿siempre, a veces, depende, en según qué ocasiones?)... y se queda tan ancha. O cuando el primado cardenal, don Antonio Cañizares, hace votos -pero no de los de urna- por un orden nuevo no sujeto 'a mayorías parlamentarias' o 'consensos políticos'.
Y Felipe, estoy seguro, habrá retirado de su memoria aquel juego de colores donde lo importante es que los gatos cazaran ratones.
Sí. El mundo (aparentemente) al revés.
Y yo, creyendo todavía en la emancipación... y en la Educación para la ciudadanía y los Derechos humanos.
Pero este Felipe es otro -así lo creo. Suelto, sin hipotecas, lúcido. Aunque con una lucidez que le lleva a ajustar algunas cuentas pendientes, siquiera sea en lo teórico, con ese capitalismo que no tiene piedad (si es que alguna vez hubo alguno así) ni tampoco inteligencia reivindicando la vuelta de la política 'con mayúsculas' (sic, en EL PAÍS del 17) y reclamando la superación de lo local-nacional para un auténtico gobierno de lo global. Precisamente ahora, cuando algunos de nosotros, 'los de entonces', hace ya años que predicábamos la necesidad de recuperar para la política el gobierno de la economía, e incluso oimos a Berlinguer (eurocomunista, sí, ¿os acordáis?), intuyendo más que comprendiendo entonces, hablar de la urgencia de un 'gobierno mundial'.
Puede que a Felipe le suceda lo que aquel Pablo entrañable nos dejara escrito. Que tanto él como nosotros, 'los de entonces', ya no somos los mismos. Y disfruto cuando lo leo, cuando lo escucho, más libre y más suelto, como sin hipotecas.
Y mira por dónde, caminando las páginas de ese mismo diario, encuentro en la 46 una invitación insólita. Insólita y cabreante. Nada menos que, cruz mediante, la del Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 'sus demás compañeros (?) y el personal del departamento' rogando una oración por el alma de dos embajadores fallecidos y anunciando/convocando a una misa por su (entiéndase aquí el de los embajadores fallecidos) eterno descanso.
Y doy vueltas hoy, otra vez, al pensamiento sobre la coherencia. Y pienso: en un Estado no confesional, ¿puede haber un Ministerio católico?, ¿será cosa de éste, que es, por ser el de Exteriores, el más ecuménico?, ¿tendrá religión el Cuerpo diplomático?.
¿O acaso será mía, admirado Delfín, y de mi mala cabeza toda la culpa? Porque, mira que leer hasta las esquelas...
Parecen éstos tiempos confusos. Cuando los USA nacionalizan bancos y empresas, y Esperanza Aguirre quiere que los madrileños todos sean dueños de las aguas del Canal de Isabel II (¿y de quién es que ahora la empresa, si es pública?), cuando la chica del PP que llaman De Cospedal, gente de orden, llama al gobierno de José María Barreda a no cumplir la ley y a permitir además que quienes así lo quieran no la cumplan (¿siempre, a veces, depende, en según qué ocasiones?)... y se queda tan ancha. O cuando el primado cardenal, don Antonio Cañizares, hace votos -pero no de los de urna- por un orden nuevo no sujeto 'a mayorías parlamentarias' o 'consensos políticos'.
Y Felipe, estoy seguro, habrá retirado de su memoria aquel juego de colores donde lo importante es que los gatos cazaran ratones.
Sí. El mundo (aparentemente) al revés.
Y yo, creyendo todavía en la emancipación... y en la Educación para la ciudadanía y los Derechos humanos.
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