lunes, 10 de diciembre de 2018

70


Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
(…)
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
(…)
LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse (…)

Artículo 1.

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.


Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. (...)


Estos, y los que siguen hasta los 30 que componen la Declaración, son los artículos que marcan el mínimo democrático exigible a cualquier organización que aspire a representar a la ciudadanía.
Y hoy, setenta años más tarde, me preocupa que en mi país las haya muy por debajo de ese mínimo. Tales las que se enconaron en destruir aquella materia que, siguiendo el mandato de las Naciones Unidas y del Consejo de Europa, quiso que nuestro alumnado conociera y fomentara esos mismos Derechos.
Tales las que hoy los apartan de su discurso y los ignoran. Que vale más, según parece, el gobierno de un territorio.
¿Lo querrán para garantizar esos mismos derechos en cumplimiento de un Estatuto que los ampara?

jueves, 6 de diciembre de 2018

40


‘(…) Mi sensación, que creo ampliamente compartida, es la de una gran incertidumbre. Vivimos una época de transición: el siglo XX ha terminado; tuvimos una muestra del nuevo con el 11 de setiembre, varias guerras que devastaron el mundo árabe, una crisis financiera global, los atentados en Europa. Todo eso no hace sino acentuar nuestra inquietud. Frente a nuevos escenarios desconocidos sólo disponemos de un vocabulario antiguo, herencia del siglo terminado. Sus palabras están desgastadas, pero aún no hemos forjado otras. Nos arreglamos con ellas. Todo el debate en torno del fascismo se inscribe en esta situación transitoria. Sabemos que el siglo XXI no será una era de felicidad, pero, a diferencia de nuestros antepasados, nos cuesta definir un proyecto para el futuro. Intentamos conjurar lo peor, defender las conquistas del pasado, preservar una democracia que día tras día se vacía un poco más de sustancia. Y sin embargo, sabemos que la olla hierve y que la tapa va a saltar. Habrá grandes cambios: hay que prepararse para ellos. Las palabras vendrán solas.’

Enzo Traverso, Las nuevas caras de la derecha, Siglo veintiuno editores Argentina, 2018. pp. 147-148.

lunes, 26 de noviembre de 2018

luto



Ha muerto Bernardo Bertolucci. Pero no su luz ni sus sueños, no su poesía. No la belleza que sus ojos nos regalaron.

viernes, 23 de noviembre de 2018

silencio


Me manda B un enlace que me lleva a la información que ella me quiere trasladar. Juan Mayorga prepara el estreno de su El mago, que también dirige. De la lectura de la noticia llama mi atención, sin embargo, la declaración de Mayorga de que anda urdiendo el que ha de ser su discurso de ingreso en la RAE y cuyo asunto será, dice, el silencio. Por el valor que tiene en el teatro -la redactora entrecomilla-, y también en la vida. El silencio es el soporte de las palabras y a la vez su frontera, añade el académico electo, y son estas las palabras que me hacen pensar y rememorar.
Pensar en que, en efecto, no hay discurso sin silencio, ni reflexión. Ni entendimiento siquiera, si no es rompiendo el continuum que nos permite individuar las palabras y distinguirlas (por más que no sea más que un silencio hecho de una procesión de pequeñas pausas) Ni música, tan importante el silencio como el sonido y el tiempo, su común medida. ¿Te acuerdas de aquel silencio de blanca de cuando el solfeo?, ¿de aquellos sonidos del silencio? O, puestos ya trascendentes, ¿de ese silencio de Dios que atormenta y llena de desasosiego las conciencias de los pensadores creyentes, Auschwitz mediante?
Pensar, decía. Y rememorar. En silencio, solos los dos, vimos las imágenes del entierro del dictador que daba la televisión. A mi abuelo Pedro se le caían las lágrimas, orgulloso yo de su amor y su entereza, respetuoso de su dolor y sus recuerdos. No hablamos: el silencio lo decía todo. Aquel 23 de noviembre era domingo, y un rey presidía los funerales.

martes, 20 de noviembre de 2018

noviembre*

Hace 43 años del 20N. Que es hoy aunque parezca ayer.
Aquella madrugada me tenía encamado, además de la hora, uno de mis tan frecuentes por entonces cólicos nefríticos, que ni paz ni descanso me permitían.
La noticia, coreada en voz baja, me llegó por el patio de vecinos y obró de inmediato el milagro. Y tuve que abrigarme bien para salir a la calle hasta encontrarla impresa en los diarios que acababan de llegar al quiosco habitual, tan cercano a las viviendas del profesorado universitario como a aquel edificio en semicírculo que se encara hacia el arco de triunfo que tan postizo me pareció desde mi primera vez.
La vi. Lo vi. El diario como papel de luto. Compré uno y me volví a la casa.
Vendrían después las llamadas, las euforias y un par de visitas. Uno estaba oficialmente enfermo y, a la vez, misteriosamente recuperado.
Que conste que nunca le deseé paz ni descanso. Ahora tampoco.

Esta tarde, cuando esto escribo, lo hago porque vengo de leer hace unos minutos un artículo de prensa (otro diario, aunque este nacería después). Se llama Horas de Berlín y lo firma Antonio Muñoz Molina.
Acaba así: ‘... El pasado es ahora. La historia tiembla aquí y ahora como un suelo sísmico. El pasado más negro fue ayer y puede ser mañana.’

Pues eso.




* A MJ, entonces un bebé, que me ha animado a seguir, 
  y a A, que se ha preocupado por mi silencio. 

martes, 17 de abril de 2018

luz



Da su permiso el poeta, y aquí lo dejo. Los dejo: soneto e ilustración (magnífico, Pepe Herreros). El libro, ese Versos sin culpa, está casi a punto. En un abril que será mayo.



No queda tarde

no queda tarde luz apenas queda
para leer tus manos el boceto
de tu vida futura el incierto
presagio del tarot sobre la mesa

no queda luz la noche está serena
con la paz que contagia el firmamento
tu mirada se vuelve hacia el recuerdo
te lames las heridas das por buena

la derrota no encuentras más salida
que rendirte la luz en otros ojos
más despiertos alumbra tu camino

la esencia insobornable de la vida
naces de un vientre pero mueres solo
viajas desnudo al último destino


 (Paco Morata)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...