lunes, 19 de septiembre de 2016

forasteras

Las de este pueblo no podemos ser
sino así
Idéntica a la vecina
cada mañana me entallo la armadura
salgo a la calle me erijo vocifero
voy dejando a toda prisa en los buzones
el folleto explicativo de mi fuerza
Alzo la casa a pulso
amamanto a una impresora
meto a presión el dedo en las rendijas
doy golpes en la barra de los bares
Las de este pueblo somos fuertes por ley
Este no es un sitio de nenazas

Hacer oficio de dulzura
es un acto a todas luces reaccionario
                                *
Sin embargo en ocasiones
hemos visto mujeres
hablar con cálida voz
temblar al decir te adoro
ir por las calles sin máscara
de pestañas
llorar sin acudir a los mortuorios

Son muchachas forasteras
muy raras

y no sé cómo se atreven

(Carmen Camacho, en http://www.otroparamo.com/carmen-camacho-poesia-espanola/)

domingo, 4 de septiembre de 2016

de agua

Son días de feria en mis pueblos, de investiduras fallidas y promesas indecisas, días de lecturas nuevas, de un principio de paz y de esperanza en mi Colombia soñada -tan presente y cotidiana con Jorge y con  Helena- que ojalá y la mala hora no sean capaces de malograr. Días de poner sosiego en los días, de vendimia de la parra. Días de recordar aquellos en que bastaba con vivirlo, sin necesidad por tanto de contarlo.
Y en estos días, en el azar que me lleva siempre a lo necesario, el encuentro con un lenguaje deslumbrante, desbordante y fresco, atrevido, original. Nuevo. Aunque no sea nueva su obra, así me sabe.
A ese sabor de palabras cercanas, pura alegría, a las que pongo acento mientras las leo. Palabras que son de fiesta incluso cuando son amargas. De lúcida ternura, casi un alijo.
Las sueña Carmen Camacho, andaluza de Jaén. Y las escribe después.

Palabra de agua
Hermana: si la sed,
                         aprisa,
avisa al zahorí;
que venga a alzar su vara
para invocar mi savia
hasta quebrar la fuente,
hasta rajar la piedra.
Que la sierra rompa aguas
y te me dé a beber.

Dale en pago la sal del sur.

Hermana: si el hambre,
la nube venga
y mi nieve sea
flor de algodón
sobre el rastrojo,
quietud en la huerta,
trino y azahar mañana.

Lávate en lenta ablución.
Es primavera.

Hermana: si el amor,
apriétame los puentes,
haz de una gota un río,
échale caudal al caudal.
Y, anda, vete con él
a saltar en los regatos,
alza la falda,
moja el calzón.
Al anochecer
pídeme juncos,
luna baja y una orilla.
Tumba al amante a tu lado.

Despertarás mojada de rocío.

Hermana: si el odio
o el alpechín
se nos metiera dentro,
si tú profanas el vapor
con óxido de olvido
y mi llanto arrasa ciudades;
                               rápido,
siéntete la sangre,
pálpate las lágrimas,
fluya yo en ti.
En tu molécula
y en tu alma está el mar.

Escucha
tu palabra que es la mía,
y date por siempre viva:

Agua eres.

jueves, 1 de septiembre de 2016

maio

Septiembre es un mayo atrasado y nostálgico. Y desde un tiempo a esta parte, el día primero es el de la vuelta al trabajo -todavía no a clase- de la mayoría de los enseñantes. Preparándolo lleva meses Ángel F., que ha tenido que volver.
Hoy, y en su lengua de niño, un recuerdo y un agradecimiento. Porque ninguna lengua como el galego es capaz de decir más cabalmente la nostalgia.

 O maio

Aquí vén o maio
de frores cuberto
...
puxéronse á porta
cantándome os nenos;
i os puchos furados
pra min estendendo,
pedíronme crocas
dos meus castiñeiros.

Pasai, rapaciños,
calados e quedos;
que o que é polo de hoxe
que darvos non teño.
Eu sónvo-lo probe
do pobo gallego:
pra min non hai maio,
¡pra min sempre é inverno!...

Cando eu me atopare
de donos liberto
i o pan non me quiten
trabucos e préstemos,
e como os do abade
frorezan meus eidos,
chegado habrá entonces
o maio que eu quero.

¿Queredes castañas
dos meus castiñeiros?...
Cantádeme un maio
sin bruxas nin demos:
un maio sin segas,
usuras nin preitos,
sin quintas, nin portas,
nin foros, nin cregos.

(Manuel Curros Enríquez, en Antoloxía: doce poemas, Fundación Curros Enríquez, Celanova 2008)

aire do mencer

De Celanova, la tierra que da nombre al mundo, me llega el regalo -doble- de palabras y versos de dos de sus paisanos más ilustres. Con el afecto incorporado de la promesa cumplida de MJ, que quiere regalarme así un poquito de mi tierra en la lectura. Gracias.
También por saber que una tierra está hecha sobre todo de palabras. Como los afectos.

Libremente

Nós queríamos libremente
comer o pan de cada día. Libremente
mordelo, masticalo, dixerilo sin medo,
libremente falando, cantando nas orelas
dos ríos que camiñan pra o mar libre.
Libremente, libremente,
nós queríamos somente
ser libremente homes, ser estrelas,
ser faíscas da grande fogueira do mundo,
ser formigas, paxaros, miniños,
nesta arca de Noé na que bogamos.
Nós queríamos libremente surrir,
falarlle a Dios no vento que pasa
-no longo vento das chairas e dos bosques-
sin temor, sin negruras, sin cadeas,
sin pecado, libremente, libremente,
coma o aire do mencer e das escumas.
Coma o vento.
Mais iste noso amor difícil rompeuse
-vidro de soño fráxil-
nun rochedo de berros
e agora non somos máis que sombras.

(Celso Emilio Ferreiro, en Longa noite de pedra, Edicións Xerais de Galicia, 10ª edición, 2014)

miércoles, 31 de agosto de 2016

debate e idea

Día de debate, día de después del discurso del aspirante. Escucho cómo un secretario general recuerda las razones del nacer de su partido para explicar -¡ay, tiempos de tener que explicar lo obvio!- la razón de su voto ('no podemos votar a favor de lo que queremos cambiar'). Paso por ese aparato casi intimidatorio -más que el aspirante- que es la ITV. Y por Correos, donde me sorprende y agrada la conversación que entabla -día y debate- un ciudadano que quiere que las cosas cambien y sabe que también yo lo quiero.
Al salir, en la vitrina de la librería cercana que siempre miro, un ejemplar de la Poesía completa de Idea Vilariño.
Quizás sean ideas, y versos, lo que más echo a faltar. Sobre todo si se trata de debatir.


Todo es muy simple

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

(Idea Vilariño)

viernes, 26 de agosto de 2016

lucía

´Hola, soy Lucía y acabo de nacer'

El mensaje me llegó ayer, con una foto, y hoy he buscado el poema que se cierra con esos dos versos hermosísimos, los que tanto me impresionaron cuando lo leí por primera vez.
Es mi homenaje a Lucía, que luce brava. Quizás quiera ser como la madre.
Es mi homenaje a Bea, que luce linda. Quizás por más madre.


Alumbramiento

vino de mí
salió del fondo
el médico aplaudía
yo vine con el mar en la barriga
como un intenso parasol
un mapamundi

yo era la esfera que rodó en la madrugada
de corazón latí como un caballo
lo digo así

es que la crin
me perfumó

el vientre se movía
como suelen moverse los rebaños
venía con mi molusco mi amapola
mi potranco
con mi gorrión redondo

yo no podré faltar jamás             
me dije
a nuestra cita
así que estoy aquí
con esta fiesta
brincando por el talle

hice mi baile de rosas
mi aleteo
mugí como los barcos
el vientre daba vueltas

me esperaba
oculta en el carmín
donde el médico buscaba con su ceño

yo empujaba
el ventarrón del orbe en mi testuz
soplaba como un faro
Como los dioses marinos de los cuentos
una granada real a punto de volar

recuerdo que por suerte
César me retuvo del cabello
estaba emocionado
sin saber si tintinear o si envidiarme
de entero dedicado a mis pulmones
expirando inspirando y expirando
me miraba de adentro de sus ojos
como sólo una vez me mirará
en toda la vida de su vida
y a mi vientre que cambia de paisaje

y así
vino de mí
salió del fondo
nos bendijo de un golpe con su grito
se puso a beber sol como una fiera
de lana o amaranto

yo estaba enamorada y me reía
de loca de centella de rodillas
quería besar el sexo el vellocino
de César que lloraba
tomar a mi criatura
correr a derrocharla por las calles

qué llovizna de leche que cabalga
toda la luz del mundo en el pezón

(Ana Istarú, de Verbo madre, 1955)

viernes, 12 de agosto de 2016

aguacero

Te pienso. Es así cada día desde entonces
aun sabiéndote ya pronto
una pálida sombra en mi recuerdo,
aun sabiendo
que he perdido la memoria de tu boca
y la danza traviesa de tu acento
es ahora
poco más que un eco que enmudece,
apenas si susurro.

Te sueño. Es así noche tras noche
y aun despierto
te ensueño la sonrisa perenne de los ojos
y me saben tus besos a pan tierno
como entonces
perdida ahora la esperanza de tus labios.

Te quiero. Por más que el tiempo siga
tejiendo los hilos del olvido
no será nunca pasado mi deseo
aunque sea dolor hoy y sea añoranza,
mujer de luz y de aguaceros.
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