lunes, 13 de septiembre de 2021

Pedro, 50 años

Hace hoy 50 años. 

A Pedro Patiño, albañil con clase (y con conciencia de clase y, por ello, sindicalista), lo asesinaron hace hoy 50 años.
La dictadura (porque aquí, en nuestra España, hubo una dictadura sangrienta y asesina) no toleraba la palabra que llamaba a los derechos por su nombre, y a la libertad en los tajos y en los muros y en las octavillas. También allí, en la Universidad en la que apoyamos, tímida, moderadamente, minoritariamente, aquella huelga de la construcción.
A Pedro, albañil nacido en La Puebla de Almoradiel (en su pueblo, donde su dolor desde niño, cabría un reconocimiento tranquilo y justo), comunista del PCE, lo asesinó a traición una dictadura que empezaba a enseñar sus debilidades matando.
Le negaron entonces a su compañera, Dolores, viuda a la fuerza (bruta), el reconocimiento del cuerpo mancillado y no le permitieron a su familia, ni a sus amigos, velar su cadáver. Ni darle tranquilamente sepultura.
Indignos aquellos jueces y fiscales que lo permitieron y aun trataron de ocultar las evidencias: el muerto debía ser culpable.
Frente a ello, la entereza, la honestidad y la valentía de un abogado, Jaime Miralles, que se enfrentó a aquel sistema judicial corrupto y servil.
Pedro, el albañil militante de las CC.OO., tenía 33 años. La edad que dicen de Cristo.
Mi madre guardaba entre sus papeles la octavilla con la foto de Pedro Patiño con sus hijas. Había conocido mi madre, casi una niña, a la suya. Y a su abuela.
El azar ha querido que hoy haya de encontrarse, en el mismo cementerio de Getafe en el que está enterrado, con Críspulo, el hermano del amigo y compañero y camarada Nieto (José Luis). Críspulo falleció ayer. 
Y si yo fuera un inventor de historias los pondría a hablar. A ellos dos, y a José Luis y Edmundo. Y a Pascasio. Que tendrían que hablar de muchas cosas, compañeros del alma… casi hermanos.

jueves, 1 de julio de 2021

nueve

También ahora sé

que no tendré todo el tiempo del mundo

para recordarte.

Por eso es cada instante todo el tiempo

y te pienso y te sueño y te recuerdo

ancha la sonrisa y dulzura

amable la luz de tu mirada

y el arco de tu chelo y el amor de tus chicos.

Por eso te vivo cada día y vas conmigo

y te quiero niña grande

y te recuerdo

Amanda

en tu nombre el regalo más preciado

Libertad, amor, 

mi ser contigo en ti

todos los días.

lunes, 28 de junio de 2021

extraña resolución

Escribe Jorge Luis Borges en Los conjurados (1985):

(…)

Se trata de hombres de diversas estirpes,

que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.

Han tomado la extraña resolución de ser razonables.

Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.’


Y en estos días no dejo de pensar en esos versos. 

viernes, 30 de abril de 2021

santiago y feria

Santiago Ramos, poeta del asombro y la alegría, fue una persona de esas -tan pocas- que mejoran el mundo y te ayudan a reconciliarte con la vida. Se fue de entre nosotros, y un grupo de amigas y de amigos nos convocaron a su recuerdo en una mañana de celebraciones -¡ay, mi Roma liberada!, Lisboa de mil claveles- a la hora en que abrió el tiempo: la tregua imprescindible. Otro poeta, amigo doblemente, leyó estos versos míos que quieren evocar la humildad de Santiago y su bondad. 


Por la feria pasea

tímido

            el poeta

gigante

y niño

el poeta

            embelesado

de algodón

y dulce

y rosa

el poeta

            se pasea

en su mano

roja y blanca

y amuleto

a rayas y espirales

la garrota

            de caramelo.


El poeta pregona

ya está aquí

            la feria

y saluda

en su mano

caramelo a rayas

la garrota


ya llega

el poeta discreto

fantasía

ilusión


un niño ríe

y gira

            un sueño

noria y tiovivo

el poeta

saluda

sol y susurro


sonríe santiago

y se abre

la algarabía

            pasen y vean

de feria el poeta

con su garrota

caramelo y duz

            y bonhomía

pasen y vean


no llores niño no llores

que yo te ferio

poeta y pregonero

una garrota

            de caramelo.

domingo, 21 de marzo de 2021

primaversos

Carta

Tal vez no sé explicarlo,
y aun así podría volar
o hacer de ti el verano,
un septiembre de reírnos bajo el agua,
una música con ojos de mirarte.

Tal vez no sepas, pero sabes
que vivir es incesante
y sucede tan sin tregua
que todo lo que empuja te detiene.
Por eso andar sin rumbo da alegría.

Tal vez no sepas, pero sabes
que amar siempre es quedarse,
y un cierto vandalismo de promesas,
volver a conquistar palabras de hace tiempo
y que alguien nos absuelva,
y no temer deriva,
y ser, como la nieve, más ciencia que costumbre.

Tal vez no sepas, pero sabes
que el miedo esconde un coro
y es esta misma luz
que nace de nosotros
el fiero camuflaje de la vida.


Antonio Lucas, en Los desnudos*, Visor, Madrid, 2020.

XXII Premio de Poesía Generación del 27

lunes, 8 de marzo de 2021

mujeres

Todavía es el tiempo de la desigualdad
de la mirada torva, el grito y la mano alzada
El ojo de la mujer soporta y graba en sus pupilas
la iniquidad 
¿de dónde llega esta violencia 
a las costas de estos brazos
acostumbrados a la caricia y al acurruco?
¿Qué es lo que en nosotras despierta al lobo
que aún habita en las entrañas del hombre,
esa furia ciega que no detienen súplicas, razones
o la memoria del primer rostro acogiéndolos a la vida?

Nuestra belleza, la abundancia, la generosidad
de curvas y pechos,
la piel suave,
¿qué esconde en su frágil envoltura
que así provoca en ellos la saña y la muerte
la violación y el rapto?

Cantemos, hermanas, por quienes así
se pierden de nosotras
y no pueden consigo mismos
Los que temen el estrógeno de nuestras entrañas.

Crecemos.
Los vemos achicarse en su temor.
Nuestro instinto busca arrullarlos como niños
ofrecerles el perdón de los adultos
No queremos más que midan su estatura
midiéndose con nuestra sumisión
No queremos que apuntalen su nombre
sobre nuestra obediencia.

Como si vieran llegar un ejército enemigo
se atrincheran en sus vanas certidumbres gastadas
Una marejada de embistes y golpes
lanzan contra nuestros reclamos
Hacen escarnio de nuestras luchas por decir basta
por plantarnos en el suelo
y enderezar la espalda.

En tanto nosotras avanzamos como un río 
las hormonas encontrando su cauce
Somos el agua fuerte 
que se sacude las lágrimas inútiles
y se despoja del cansancio de llorar.
Ya miles hemos alcanzado la costa
Nos contamos por centenares
Descalzas, dejamos nuestras huellas en la arena
nos tomamos el territorio negado.

Ahora venimos a la vida con el desafío y la desobediencia en la boca
Rechazamos los mandamientos 
con que en nombre del amor y el parto nos sometieron.
Anfibias
a contracorriente entre el agua y la tierra
mucho tiempo ya nos ocultamos
en las grutas quietas
de la domesticidad y el silencio
Pero aún con el agua al cuello
no nos ahogamos.

Ahora nos alzamos con caballitos de mar en las manos
Cantando y vociferando
Deshaciendo gozosas
el muro que alzaron para separarnos.

Cantemos hermanas
No paremos de cantar
Sea su violencia la prueba final de nuestro avance
cicatriz guardada en nuestra múltiple piel

Las sirenas han recuperado las piernas.
Andaremos, andaremos, andaremos
Lavaremos el mundo
con el agua viva 
de nuestra dulce, redentora, tenaz, 
mansedumbre

Para sanarlo
Para que sobrevivamos.

 

Gioconda Belli


viernes, 19 de febrero de 2021

pues eso

Si el movimiento obrero y socialista debe recuperar su espíritu, su dinamismo y su iniciativa histórica, nosotros, como marxistas, debemos hacer lo que sin duda Marx habría hecho: reconocer la nueva situación en la que nos encontramos, analizarla de manera realista y concreta; analizar las razones, históricas o de otro tipo, que han causado los fracasos y los éxitos del movimiento obrero, y formular no solo lo que nos gustaría hacer, sino lo que se puede hacer.


E. Hobsbawm, Política para una izquierda racional, Barcelona, Crítica. 1993.

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