viernes, 31 de diciembre de 2021

y cierre

nits d’hospital


Has estado conmigo y la he soñado

a mi lado junto a ti

tu otra mitad

ella mis dos vidas y tú

que cierras los ojos y danzan

la hermosa canción que suenan

al piano

unas manos hermosas.


Te he tenido allí conmigo y tu sonrisa

apenas si yo más que un cuerpo dolorido

carne lacerada

ovillo de cables confusión

y luces que se encienden a destiempo

lentitud del gotero

urgencias que me llevan con todos los que sufren hoy contigo

presteza de pasos y batas y fonendos

y el discurrir pausado y lento de la mopa

-si ellas por doquier, si por doquier vosotras, el mundo a salvo-

y un radiante sol de otoño

que enciende el patio de naranjos.


Hace frío fuera

y no es aún diciembre

se nota en el helor callado de las voces

que llegan al control

amortiguadas

de donde el dron que ordena y clasifica

imágenes sin origen

sabor a contraste y a metal

que sondas y cuñas sueñan con sueros imposibles.

Del pasillo se viene un rumor apagado

un noséqué

que sí que Almudena nopordiós

quequéjovenyquépenanohayderecho

será más tarde luego cuando lleguen

juntas todas

aquellas voces idas angustias soledades y otras

palabras menos doctas

a raudales

que lloran de sus ojos un joven corazón helado.


Carro que cruje cuando cruza

camillas y pañales ruedas de silla siderales

un cuerpo que maquina traducciones

y el escáner quieto no se mueva no respire.

Un suspiro. Ya está.

Y tú, tu doble yo, allí. Las dos.

Apenas mi cuerpo si un temblor

confusión

y luces que nos ven

amor

llegar el día.


Hace frío.

Y hoy es ya diciembre.


(27 noviembre-6 diciembre)


domingo, 14 de noviembre de 2021

100 años

Cien años, y ninguno en soledad. Salvo la de las cárceles o el exilio forzado o la clandestinidad que sufrieron miles de los suyos, militantes, camaradas, mujeres y hombres con el compromiso de la emancipación en su corazón y en sus cabezas. El PCE, el Partido, cumple hoy cien años. Un siglo de lucha y de esperanza. De lucha y, ahora también, como antaño, de gobierno. Y de nuevo junto a/con el PSOE, que no en vano nacen ambos de ese tronco añoso del  movimiento obrero.

Con las sombras y las luces, los aciertos y los errores de tan larga vida, es de justicia saludar y celebrar el cumpleaños de la organización política española que ha pagado el precio más alto en la defensa, primero, de la democracia contra el fascismo y, arrasada la republicana por la fuerza bruta de las armas, en su recuperación después. El precio en vidas quebradas de miles y miles de sus militantes.  Su huella en las cárceles de la dictadura franquista y en las tapias de los cementerios  y las fosas de la vergüenza, en los montes de la España resistente, en las filas francesas de la Resistencia contra el nazismo (y en La 9 que libera París), en los campos de concentración y de exterminio, en los despachos laboralistas y en los tajos, en las universidades, en el campo y en  la ciudad de las asociaciones de vecinos.

De esos cien años compartí veinticinco con los y las comunistas, camaradas y amigos los más, de mi generación. Nuestro sueño, nuestro compromiso y nuestro empeño fueron la reconciliación nacional y la democracia, las libertades, la construcción de una sociedad libre y plural, la justicia social… la Constitución. Ya sabéis…: ‘¿dictadura?, ni la del proletariado

Mientras sigan existiendo la injusticia y la desigualdad (que, lejos de menguar, sigue creciendo), la explotación y el odio, la xenofobia y la intolerancia, seguirá vigente el ideal de la emancipación y el deber moral (y, por lo mismo, político) de luchar por su  -como se decía entonces- advenimiento. Y mientras sea esto así, seguiré, como hasta ahora, sintiendo una punzada de orgullo cada vez que oigo de la boca sucia de quienes creen que así nos insultan la palabra ‘comunista’. Que a mucha honra.

Si viviera, hoy le iría a dar los días a mi abuelo Pedro, que también cumple años. De su dignidad, la mía y la de los nuestros. En su memoria, la de tantas y tantos que hoy merecen mi recuerdo, mi homenaje y mi respeto.

¡Salud! 

domingo, 24 de octubre de 2021

hoy, cuando ya todos somos nietos

La memoria es un hecho individual, personal. Para preservarla del olvido tiene que ser contada, hacerse compartida, convertirse en colectiva. Salir de sí para hacerse otra sin dejar de ser la misma. Y para que se perpetúe, para ser histórica venciendo al tiempo, la memoria tiene que quedar registrada: escrita, grabada, esculpida. De no ser así, acaba por perderse.

Estamos aquí hoy para hacer memoria. Para sacar del olvido a las olvidadas. Para recordar. Sin odio. Sin rabia. Sin rencor. Porque hoy somos ellas, y ellas supieron siempre perdonar.

No estamos aquí para hacer un ejercicio de desquite, ni para dar ninguna lección a nadie. No estamos aquí contra nadie. Nuestra verdad, la que decimos hoy, es la que quiere abrazar a todos en el encuentro y la reconciliación. Porque esa es la verdad que aprendimos de nuestros abuelos, hoy que ya todos somos nietos. Eso, los que pudimos abrazarlos: otros, otras, la aprendieron de sus abuelas. Que van siempre con nosotros. De las que nos sentimos orgullosos. Orgullosas.

Teodora, Dionisia, Gloria. Y todas las que hicieron a pie entonces, en invierno y en verano, el duro y largo y triste e interminable camino al penal de Ocaña. Esta tarde va de ellas. Va por ellas.

Estamos aquí, en la casa de la cultura, para hablar de un libro. Para darle las gracias a Javier por haber contado una gran historia.

(en la presentación, ayer, de Siempre supo perdonar, de Javier Ramos Nieto, Letrame Editorial, Madrid, 2021)

lunes, 13 de septiembre de 2021

Pedro, 50 años

Hace hoy 50 años. 

A Pedro Patiño, albañil con clase (y con conciencia de clase y, por ello, sindicalista), lo asesinaron hace hoy 50 años.
La dictadura (porque aquí, en nuestra España, hubo una dictadura sangrienta y asesina) no toleraba la palabra que llamaba a los derechos por su nombre, y a la libertad en los tajos y en los muros y en las octavillas. También allí, en la Universidad en la que apoyamos, tímida, moderadamente, minoritariamente, aquella huelga de la construcción.
A Pedro, albañil nacido en La Puebla de Almoradiel (en su pueblo, donde su dolor desde niño, cabría un reconocimiento tranquilo y justo), comunista del PCE, lo asesinó a traición una dictadura que empezaba a enseñar sus debilidades matando.
Le negaron entonces a su compañera, Dolores, viuda a la fuerza (bruta), el reconocimiento del cuerpo mancillado y no le permitieron a su familia, ni a sus amigos, velar su cadáver. Ni darle tranquilamente sepultura.
Indignos aquellos jueces y fiscales que lo permitieron y aun trataron de ocultar las evidencias: el muerto debía ser culpable.
Frente a ello, la entereza, la honestidad y la valentía de un abogado, Jaime Miralles, que se enfrentó a aquel sistema judicial corrupto y servil.
Pedro, el albañil militante de las CC.OO., tenía 33 años. La edad que dicen de Cristo.
Mi madre guardaba entre sus papeles la octavilla con la foto de Pedro Patiño con sus hijas. Había conocido mi madre, casi una niña, a la suya. Y a su abuela.
El azar ha querido que hoy haya de encontrarse, en el mismo cementerio de Getafe en el que está enterrado, con Críspulo, el hermano del amigo y compañero y camarada Nieto (José Luis). Críspulo falleció ayer. 
Y si yo fuera un inventor de historias los pondría a hablar. A ellos dos, y a José Luis y Edmundo. Y a Pascasio. Que tendrían que hablar de muchas cosas, compañeros del alma… casi hermanos.

jueves, 1 de julio de 2021

nueve

También ahora sé

que no tendré todo el tiempo del mundo

para recordarte.

Por eso es cada instante todo el tiempo

y te pienso y te sueño y te recuerdo

ancha la sonrisa y dulzura

amable la luz de tu mirada

y el arco de tu chelo y el amor de tus chicos.

Por eso te vivo cada día y vas conmigo

y te quiero niña grande

y te recuerdo

Amanda

en tu nombre el regalo más preciado

Libertad, amor, 

mi ser contigo en ti

todos los días.

lunes, 28 de junio de 2021

extraña resolución

Escribe Jorge Luis Borges en Los conjurados (1985):

(…)

Se trata de hombres de diversas estirpes,

que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.

Han tomado la extraña resolución de ser razonables.

Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.’


Y en estos días no dejo de pensar en esos versos. 

viernes, 30 de abril de 2021

santiago y feria

Santiago Ramos, poeta del asombro y la alegría, fue una persona de esas -tan pocas- que mejoran el mundo y te ayudan a reconciliarte con la vida. Se fue de entre nosotros, y un grupo de amigas y de amigos nos convocaron a su recuerdo en una mañana de celebraciones -¡ay, mi Roma liberada!, Lisboa de mil claveles- a la hora en que abrió el tiempo: la tregua imprescindible. Otro poeta, amigo doblemente, leyó estos versos míos que quieren evocar la humildad de Santiago y su bondad. 


Por la feria pasea

tímido

            el poeta

gigante

y niño

el poeta

            embelesado

de algodón

y dulce

y rosa

el poeta

            se pasea

en su mano

roja y blanca

y amuleto

a rayas y espirales

la garrota

            de caramelo.


El poeta pregona

ya está aquí

            la feria

y saluda

en su mano

caramelo a rayas

la garrota


ya llega

el poeta discreto

fantasía

ilusión


un niño ríe

y gira

            un sueño

noria y tiovivo

el poeta

saluda

sol y susurro


sonríe santiago

y se abre

la algarabía

            pasen y vean

de feria el poeta

con su garrota

caramelo y duz

            y bonhomía

pasen y vean


no llores niño no llores

que yo te ferio

poeta y pregonero

una garrota

            de caramelo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...