Choque en Italia entre maneras distintas de
entender la democracia, que tiene que recuperar su sentido añejo de
poder del pueblo. Siendo así, tan legítimo es defender la democracia
representativa como apostar por la democracia participativa. O por
ambas, sin reduccionismos.
No creo que sean excluyentes, y es urgente encontrar nuevas reglas de juego para que, celebradas las elecciones, el pueblo no
quede enmudecido, callado, como muerto. Resignado y obediente a
decisiones que ya no son suyas, expropiado de su capacidad de poder, de
su voluntad.
Con Marx aprendí cómo la alienación se puede extender a
la política: cuando aquel a quien eliges para que te represente por un
tiempo se convierte no en tu servidor temporal sino en tu amo, a veces a
perpetuidad. Un acto tuyo, expresión de tu libertad, se convierte en tu
propia negación, de modo que ya no te perteneces: extrañado quedas,
fuera de ti en otro. En otro que se vuelve y actúa contra
ti. Ajeno de ti, dejas de ser tú y tuyo para ser de y en otro.
La soberanía, dice la Constitución -la española- reside en el
pueblo, 'del que emanan los poderes del Estado'. Que las Cortes
Generales representan al pueblo español, pero no que sean el pueblo ni
que puedan suplantarlo o negarle su voz.
Restablecer el genuino
sentido de la democracia es hacer conscientes a los electos de que
tienen un encargo tan solo: el de representar -sin sustituirlos- a los
ciudadanos que les han confiado sus votos para hacer justamente aquello a
lo que se han comprometido, y nunca otra cosa.
Sin sustituirlos. Y, claro está, sin someterlos. Que nunca un soberano, el pueblo, puede ser sumiso. Por definición.
Cruzar y mezclar, enriquecerse con ambas formas de ejercicio de la
democracia, que también es delegar sin renunciar, es quizás una forma de
remozar y reforzar ese vínculo tan especial que nos hace libres y nos
debería hacer iguales.
La democracia. Mejor cuanto más directa. Más débil, y como extraña, si diferida.
lunes, 4 de marzo de 2013
28 de febrero
No hay Papa. B16 ha renunciado y ha dejado el Vaticano sin jefe de Estado.
Ha nevado en las calles de mi ciudad, y hay todavía nieve en los tejados.
La nostalgia que las nieves traen en sus copos puede llegar a convertirse en tristeza.
Leo la penúltima inmoralidad. Un tal Julio Linares, ejecutivo de Telefónica, ha cobrado casi 25 millones de euros de finiquito. Parece que sin diferir. Con el sueldo, 5.000 millones de pesetas en un año.
La tristeza de la nostalgia se va trocando en rabia. Y en impotencia.
***
Felicidades, andaluzas. Felicidades, andaluces.
¡Qué orgullo, poder compartir tanta inteligencia y tanta belleza!
Cuando el sur sigue siendo mi único norte.
Ha nevado en las calles de mi ciudad, y hay todavía nieve en los tejados.
La nostalgia que las nieves traen en sus copos puede llegar a convertirse en tristeza.
Leo la penúltima inmoralidad. Un tal Julio Linares, ejecutivo de Telefónica, ha cobrado casi 25 millones de euros de finiquito. Parece que sin diferir. Con el sueldo, 5.000 millones de pesetas en un año.
La tristeza de la nostalgia se va trocando en rabia. Y en impotencia.
***
Felicidades, andaluzas. Felicidades, andaluces.
¡Qué orgullo, poder compartir tanta inteligencia y tanta belleza!
Cuando el sur sigue siendo mi único norte.
lo oscuro
'Se me adelgaza un poco más el tiempo, se me ensancha lo oscuro.' Rafael Chirbes lo escribe, hoy, hablando de una muerte. Certero.
lunes, 25 de febrero de 2013
caminar lento
Berlin, 2
Lietzenburgerstrasse, 1976
Entre
jardins
Desemparança
Tota de
blanc
Pòmuls
sortits
De dona
eslava
Que s'han
clavat
En els meus
ulls
I algun
desmai
Mogut pel
vent
Passo de
llarg
La silueta
Neons blau
cel
On sonen
passos
De vianants
En ple
carrer
D'amples
voreres
On ella sola
Sembla
regnar
Fràgil i
esvelta
Tota de
blanc
Posada en
venda
Ara es
retalla
Contra la
llum
D'aparadors
Amb
maniquins
Estanc bistro
Papereria
Antiquariat
Atapeït
Desemparança
Que ens fa
semblants
Caminar lent
Per les
voreres
Amples tan
sola
Posada en
venda
I els ulls
es claven
En els meus
ulls
Tota de
blanc
Talons
altíssims
La soledat
On sona
Haydn
Berlín adéu
Feliu
Formosa, en Cap claredat no dorm, 2001
lunes, 18 de febrero de 2013
agujita de marear
Si dices que política -la 'bella' política- y
verdad son indivisibles, te dirán ingenua. Si reafirmas que no hay
política sin ética (ni ética sin estética: véase Mato), te llamaran
ilusa.
Otros se preguntarán en alto qué estarás buscando, qué ambiciones inconfesables te guían (ellos, que nunca las han tenido, ni las tienen ahora: que son lo que son por la gracia del más alto)
Si quieres ser coherente y te sumas a la protesta en la calle, vendrán otros, los que quieren ser dueños en exclusiva de las causas nobles y del sufrimiento de los mas débiles, y querrán desahuciarte de ti misma, negar tus convicciones a gritos (otras, más sutiles, lo justificarán: si acudes a la cita que ellos mismos han convocado, 'te arriesgas a que te increpen'). Algunos creen que solo existe su compromiso.
Si todo eso sucede es porque algo se mueve. Porque en algo -en mucho, te lo aseguro- has contribuido a que se remuevan aires aquietados y aguas aparentemente mansas.
Sigue. Tranquila y con decisión. Si puede ser, lejos del circo de la bronca y, si puedes, de los platós que invitan a los que hacen gala de aquello precisamente que tú combates.
Y descansa, niña Bea, reposa las emociones de esta semana. Llorar es humano, y humaniza. Y tu llorar en la manifestación añade vida, y afecto y verdad, y hace luz en estos días oscuros, en estas tierras de penumbra.
Otros se preguntarán en alto qué estarás buscando, qué ambiciones inconfesables te guían (ellos, que nunca las han tenido, ni las tienen ahora: que son lo que son por la gracia del más alto)
Si quieres ser coherente y te sumas a la protesta en la calle, vendrán otros, los que quieren ser dueños en exclusiva de las causas nobles y del sufrimiento de los mas débiles, y querrán desahuciarte de ti misma, negar tus convicciones a gritos (otras, más sutiles, lo justificarán: si acudes a la cita que ellos mismos han convocado, 'te arriesgas a que te increpen'). Algunos creen que solo existe su compromiso.
Si todo eso sucede es porque algo se mueve. Porque en algo -en mucho, te lo aseguro- has contribuido a que se remuevan aires aquietados y aguas aparentemente mansas.
Sigue. Tranquila y con decisión. Si puede ser, lejos del circo de la bronca y, si puedes, de los platós que invitan a los que hacen gala de aquello precisamente que tú combates.
Y descansa, niña Bea, reposa las emociones de esta semana. Llorar es humano, y humaniza. Y tu llorar en la manifestación añade vida, y afecto y verdad, y hace luz en estos días oscuros, en estas tierras de penumbra.
martes, 12 de febrero de 2013
prosas
‘(…)
Se asomó a la puerta oscura blandiendo la fusta frente a sí. Del interior le llegaron los aromas cárnicos que ya conocía y una ligera pestilencia que no había notado antes. Metió la cabeza en el cuarto negro y, sin distinguir nada, sintió el peso de lo que en aquel lugar había sucedido. Una densidad de sacristía vieja, donde los ropajes ceremoniales habían sido hilados en el comienzo mismo de los tiempos y donde las paredes habían absorbido, durante siglos, los gritos de monaguillos, huérfanos y expósitos. El dolor y la caridad. La muerte arrumbada. La podredumbre abriéndose paso entre pecados inenarrables.’
‘(…)
—No le entiendo.
—Debes enterrar los cuerpos.
—¿Cómo?
—Entierra los cuerpos.
El muchacho se puso de pie y miró a su alrededor. El pueblo forrado de sombras y paredes caídas.
El cielo, en su costumbre, lejano. Echó la cabeza hacia atrás y resopló. Se sentía al borde de la extenuación y en ese momento lo único que deseaba era volver a su agujero, el hoyo tibio y húmedo en el que se amodorró la primera noche de escapada. El cuenco primigenio hecho con el barro de la verdadera madre. El lugar en el que la temperatura es constante, en el que el sol no penetra y en el que las raíces horadan la arcilla y retienen el suelo cuando llegan el agua o el viento. Se miró las manos temblorosas y respiró. El burro cargado y dispuesto para la marcha y, a su lado, como un reflejo turbio, el viejo expresando un mandato ajeno incluso a sí mismo: dar sepultura a los bastardos, buscarles un acomodo a salvo de las fieras a la espera del juicio final.'
Jesús Carrasco, Intemperie.
martes, 5 de febrero de 2013
me consta
maldita
sea la inmunda condición de la historia
que
no aminora nunca sus pertrechos de enconos
embelecos falacias
ese
turbio registro de dictámenes que no son más que
formas vengativas
de
una inconexa multitud de estólidos duchos en el oficio
de jurar en falso
maldito
sea el tiempo que atajó vulneró el tráfago legal de
la decencia
y
en el contiguo sumidero de la degradación acopia sus
mentiras
J.M. Caballero Bonald, de Entreguerras.
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