lunes, 4 de abril de 2022

josé hierro, centenario

Así era

Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya.
Rompo contento mis amarras,
dejo que el mundo se me funda.
Sueña, me dices. Y yo sueño.
¡Ojalá no soñara nunca!
No recordarte, no mirarte,
no nadar por aguas profundas,
no saltar los puentes del tiempo
hacia un pasado que me abruma,
no desgarrar ya más mi carne
por los zarzales, en tu busca.
Canta, me dices. Yo te canto
a ti, dormida, fresca y única,
con tus ciudades en racimos,
como palomas sucias,
como gaviotas perezosas
que hacen sus nidos en la lluvia,
con nuestros cuerpos que a ti vuelven
como a una madre verde y húmeda.
Eras de vientos y de otoños,
eras de agrio sabor a frutas,
eras de playas y de nieblas,
de mar reposando en la bruma,
de campos y albas y ciudades,
con un gran corazón de música. 


José Hierro, en Tierra sin nosotros, 1947

sábado, 5 de marzo de 2022

PPP


 Non esiste razionalità senza senso comune e concretezza. 
Senza senso comune e concretezza la razionalità è fanatismo.

        Scritti corsari (1975)

miércoles, 2 de marzo de 2022

kiev

Hará pronto 35 años de mis días en Kiev, a donde llegué por tren -toda una noche blanca  y mágica de samovares- desde Moscú. Tiempo de perestroika, de deshielo en pleno noviembre (-20°), de calles regadas con un líquido lechoso que nos recordaba la cercanía de las tierras arrasadas de Chernóbil.

En Kiev viví el orgullo de su gente por haber resistido ante los ejércitos de la locura imperialista nazi, supe de su veneración por los niños, que fueron futuro después de los millones -entre seis y siete- de ucranianos muertos (bombardeados, fusilados, ahorcados, hambrientos… asesinados) en esa guerra que en aquella Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas llamaban Gran Guerra Patria. Me confesaron allí, casi al oído, su vergüenza por la intervención en Afganistán (la sala ad hoc en el museo estaba cerrada) y, además de a la Ópera y al monasterio de Labra (y allí los ojos más hermosos que he visto nunca), me llevaron a un koljós del que nada diré.

Paseé por las calles que ahora quieren mancillar otros tanques -los mismos de antaño con otras banderas-, esas que han vaciado de vida para sembrarlas de muerte y miedo los mismos fanáticos imperialistas que hasta ayer se decían hermanos y vecinos de buena voluntad. Los mismos, Putin su sombra y su cara, que en unos días han echado por tierra decenas de años de movilizaciones y luchas, de negociaciones y acuerdos, de convenciones y tratados por el desarme y la paz, por la reducción y la destrucción de los arsenales nucleares.

Cuando mis días en Kiev acabábamos de perder en España el referéndum sobre nuestra incorporación a la OTAN. Hoy pienso casi lo mismo, por no decir que casi peor que entonces, de ese aparato militar, monstruo insaciable, que engulle sin cesar armas, vidas y dineros. Pero no me confundo: hay una guerra en la Europa que soñó la paz perpetua,  y un solo y único agresor, el aparato militar zarimperialista conducido por las élites extractivas (oligarcas los llaman en la prensa) que han dejado en la noche del olvido las nobles metas de aquel Gorbachov al que no le permitieron cambiar la historia.

Los Putin, que no Rusia ni el pueblo ruso, desencadenando una guerra económiconacionalista absurda y asesina, son los que están moviendo al mundo de nuevo hacia el rearme, la desconfianza y el miedo. El cultivo perfecto para el auge del fascismo.  Ese en el que se basarán, para mejor justificarla, los profetas de la ampliación y expansión sin fin de la OTAN y su capacidad de destrucción.

No me alegra nada, por eso, que Alemania anuncie el refuerzo de su Ejército e inicie lo que será sin duda alguna un camino seguro hacia el incremento del presupuesto militar en todos los países de la UE. Serán las armas -y sus fabricantes y sus traficantes- y los ejércitos, que no la educación, las pensiones y la sanidad, las que se beneficien de las consecuencias de la locura fría de los Putines todos.

Como no me gustaría tampoco que las sanciones económicas acabaran arrastrando al pueblo ruso no hacia una exigencia mayor de democracia y libertad sino al sentimiento victimista de estar doblemente acorralado: por sus plutócratas autóctonos y ‘los occidentales’, que decía ayer su embajador en la ONU.

En ruso, mundo y paz son la misma palabra.
A mi me gustaría tener una que significara a la vez mundo y paz, libertad y democracia.

 

 


jueves, 24 de febrero de 2022

española

‘El problema de España, las razones que la han convertido en un conflicto para millones de españoles, la anormalidad de este país bipolar que solo logra comportarse como los demás cuando la selección nacional juega un mundial de fútbol, el amor y el desamor que nos parten continuamente por la mitad, los orígenes, el desarrollo, los relatos contrapuestos, las soluciones posibles para curar esta herida que sangra demasiado, desde hace demasiado tiempo, y nos hace demasiado daño, constituyen el tema de este libro.

Porque creo que es un problema auténtico, que existe de verdad por más que muchos se empeñen en negarlo. Porque si no analizamos los errores que se cometieron en el pasado, nunca encontraremos la manera de extirparlos del futuro. Porque yo no llevo una pulsera rojigualda en la muñeca, pero soy española y amo profundamente a mi país, aunque a veces me duela.

De Preliminar. Historia de este libro, en

Almudena Grandes, La herida perpetua. El problema de España y la regeneración del presente, Tusquets, 2019 

viernes, 28 de enero de 2022

crónica

 Ojos

A Fernando

La mano del abuelo en su rodilla
y en Hugo se despierta
la más ancha sonrisa
Estamos en la espera
sala J
y somos ya decenas a esta hora
esperando a que sigan cuidando nuestros ojos.
 
Son nuestra piel primera
ventanas que al mundo de los vivos se nos abren
ojos de buey por las que asoma el alma
colores que son la tierra misma
letras que forman juntas espaciosos universos
emociones  lágrimas  neblinas
despertar a la luz
sonrisas contenidas
y el amor repleto en tu mirada.
 
No sé
-lo pienso con tristeza-
si Hugo alcanzará
niño grande eternamente nieto
a ver todo lo que ahora digo
estas que quiero con él soñar ahora
en tan pocas palabras este enero.
Sé, me lo dicen sus manos,
que ha sentido suyo el calor dulce
entrañable su ternura
de las manos del abuelo.
 
Fue antes el amor sereno de su madre
la amable devoción de una enfermera
solícita cordial y diligente.
Lo fue el atento oficio y el saber
paciente
y la entrega generosa de un hombre
cabal y enteramente humano
docto doctor en solidaridades.
 
Ver más allá
sajar el tiempo para que el futuro nazca
y poder celebrar la pensión que merecen nuestros hijos.
Del tiempo hablamos. Y de zozobras y deseos
de horizontes más amplios y de empeños comunes
que se abran a los ojos de los nuevos mandarines. 

viernes, 31 de diciembre de 2021

y cierre

nits d’hospital


Has estado conmigo y la he soñado

a mi lado junto a ti

tu otra mitad

ella mis dos vidas y tú

que cierras los ojos y danzan

la hermosa canción que suenan

al piano

unas manos hermosas.


Te he tenido allí conmigo y tu sonrisa

apenas si yo más que un cuerpo dolorido

carne lacerada

ovillo de cables confusión

y luces que se encienden a destiempo

lentitud del gotero

urgencias que me llevan con todos los que sufren hoy contigo

presteza de pasos y batas y fonendos

y el discurrir pausado y lento de la mopa

-si ellas por doquier, si por doquier vosotras, el mundo a salvo-

y un radiante sol de otoño

que enciende el patio de naranjos.


Hace frío fuera

y no es aún diciembre

se nota en el helor callado de las voces

que llegan al control

amortiguadas

de donde el dron que ordena y clasifica

imágenes sin origen

sabor a contraste y a metal

que sondas y cuñas sueñan con sueros imposibles.

Del pasillo se viene un rumor apagado

un noséqué

que sí que Almudena nopordiós

quequéjovenyquépenanohayderecho

será más tarde luego cuando lleguen

juntas todas

aquellas voces idas angustias soledades y otras

palabras menos doctas

a raudales

que lloran de sus ojos un joven corazón helado.


Carro que cruje cuando cruza

camillas y pañales ruedas de silla siderales

un cuerpo que maquina traducciones

y el escáner quieto no se mueva no respire.

Un suspiro. Ya está.

Y tú, tu doble yo, allí. Las dos.

Apenas mi cuerpo si un temblor

confusión

y luces que nos ven

amor

llegar el día.


Hace frío.

Y hoy es ya diciembre.


(27 noviembre-6 diciembre)


domingo, 14 de noviembre de 2021

100 años

Cien años, y ninguno en soledad. Salvo la de las cárceles o el exilio forzado o la clandestinidad que sufrieron miles de los suyos, militantes, camaradas, mujeres y hombres con el compromiso de la emancipación en su corazón y en sus cabezas. El PCE, el Partido, cumple hoy cien años. Un siglo de lucha y de esperanza. De lucha y, ahora también, como antaño, de gobierno. Y de nuevo junto a/con el PSOE, que no en vano nacen ambos de ese tronco añoso del  movimiento obrero.

Con las sombras y las luces, los aciertos y los errores de tan larga vida, es de justicia saludar y celebrar el cumpleaños de la organización política española que ha pagado el precio más alto en la defensa, primero, de la democracia contra el fascismo y, arrasada la republicana por la fuerza bruta de las armas, en su recuperación después. El precio en vidas quebradas de miles y miles de sus militantes.  Su huella en las cárceles de la dictadura franquista y en las tapias de los cementerios  y las fosas de la vergüenza, en los montes de la España resistente, en las filas francesas de la Resistencia contra el nazismo (y en La 9 que libera París), en los campos de concentración y de exterminio, en los despachos laboralistas y en los tajos, en las universidades, en el campo y en  la ciudad de las asociaciones de vecinos.

De esos cien años compartí veinticinco con los y las comunistas, camaradas y amigos los más, de mi generación. Nuestro sueño, nuestro compromiso y nuestro empeño fueron la reconciliación nacional y la democracia, las libertades, la construcción de una sociedad libre y plural, la justicia social… la Constitución. Ya sabéis…: ‘¿dictadura?, ni la del proletariado

Mientras sigan existiendo la injusticia y la desigualdad (que, lejos de menguar, sigue creciendo), la explotación y el odio, la xenofobia y la intolerancia, seguirá vigente el ideal de la emancipación y el deber moral (y, por lo mismo, político) de luchar por su  -como se decía entonces- advenimiento. Y mientras sea esto así, seguiré, como hasta ahora, sintiendo una punzada de orgullo cada vez que oigo de la boca sucia de quienes creen que así nos insultan la palabra ‘comunista’. Que a mucha honra.

Si viviera, hoy le iría a dar los días a mi abuelo Pedro, que también cumple años. De su dignidad, la mía y la de los nuestros. En su memoria, la de tantas y tantos que hoy merecen mi recuerdo, mi homenaje y mi respeto.

¡Salud! 

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