viernes, 15 de julio de 2011

noche

(...)
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.

(Pedro Salinas, en La voz a ti debida)

lunes, 11 de julio de 2011

pequeño templo profanado

















Altos de Bustares, flor de la estepa
donde Marcos duerme la paz del templario
y vive
el silencio infinito de los campos serenos,
el azul secreto de los montes tumbados
que guardó para siempre en sus ojos de asombro.

Al fondo se adivinan, ¿las ves?, las torres altas de Madrid.
Y en el horizonte, Roma: destino, pasión quizás.
Allí, tan quedos,
un revuelo de amistad y de emociones
en torno al pequeño templo profanado.
Allí donde la senda acaba, 
la que hiciera la madre con sus mismas manos.

A medias quedaron por bailar
tantas otras canciones -y no faltó la tuya
la otra noche-, y sin cantar quedaron
muchas de aquellas, las de siempre.
Era el adiós, la despedida,
y tu recuerdo lejano, apenas ya si tenue olvido.

De vuelta ayer, la vista puesta en no pasar
de ciento diez, en no correr. Ganar sosiego y no pensar,
y no querer. No más temblor.
Recordará el poeta el peso de los pasos,
a yo a Marian susurrar -‘te amo más que a Dios’-
la más bella confesión de amor jamás contada
y dicha.
Como en tierras de penumbra y fin.

En el Alto soñé al paso de la jara y los helechos
con beberte los ojos
y acariciar de nuevo a solas tu sonrisa
antes de que decline la luz última del mundo
y todo ya nostalgia y todo ausencia sea.

Fue, tal vez, la vez de mi homenaje.
El de ellas, quizás, un alijo de ternura
tal que el tuyo, ¿recuerdas?,
celebrando la amistad y la alegría.

Atento siempre, el amigo amable de dolor sereno
hecho monte y piedra, y sol espeso.

Silencio en el azul alto
                                 de los altos de Bustares.


(A M., a quien no conocí. A M.A. y a J. Y a los amigos.
Hoy, en el día de una nueva profanación)

domingo, 10 de julio de 2011

luis

Mañana de domingo y llamada telefónica. Respondo contento (Luis Béjar, dice la pantalla de mi móvil) porque adivino el saludo del amigo, quizás el anuncio de que sale ya su nueva, y anunciada y esperada, novela, esa de amores extraños y casi imposibles en un Toledo vencido de la que me habló el día en que presentamos Un error de cálculo.
'Buenos días, Luis, ¡qué sorpresa!, ¿qué tal vas?'. Al otro lado, 'No, no soy Luis, soy A., te llamo para decirte que Luis ha muerto'.
Y ya sé que tampoco ahora podré borrar ese número de teléfono de mi agenda.
Mañana le diremos adiós. En su Toledo. Y nos quedaremos con su recuerdo y con sus sueños. Con su escritura: ahí está para siempre L.A. Béjar.

martes, 5 de julio de 2011

alba



già natale, il tempo vola,
l’incalzare di un treno in corsa
sui vetri e lampadari accesi
nelle stanze dei ricordi
ho indossato una faccia nuova
su un vestito da cerimonia
ed ho sepolto il desiderio intrepido di averti affianco
allo specchio c’è un altra donna
nel cui sguardo non v’è paura
com’è preziosa la tua assenza in questa beata ricorrenza
ad oriente il giorno scalpita non tarderà
guarda l’alba che ci insegna a sorridere
quasi sembra che ci inviti a rinascere
tutto inizia invecchia cambia forma
l’amore tutto si trasforma
l’umore di un sogno col tempo si dimentica

già Natale il tempo vola
tutti a tavola che si fredda,
mio padre con la barba finta ed un cappello rosso in testa
ed irrompe impetuosa la vita
nell’urgenza di prospettiva
già vedo gli occhi di mio figlio e i suoi giocattoli per casa
ad oriente il giorno scalpita la notte depone armi e oscurità

Guarda l’alba che ci insegna a sorridere
quasi sembra che ci inviti a rinascere
tutto inizia invecchia cambia forma
l’amore tutto si trasforma
persino il dolore più atroce si addomestica
tutto inizia invecchia cambia forma
l’amore tutto si trasforma
nel chiudersi un fiore al tramonto si rigenera.

sábado, 2 de julio de 2011

plantar cara

'- Procura encontrar tu camino en el laberinto (...). Quien no ama la vida, no lo encuentra. Pero tú la amas mucho. Además, aunque no me veas, yo no me voy, siempre estaré a tu lado. Pero no llores. Cualquier situación se puede volver del revés en un minuto. Ésa es la vida.
(...)
- Y no olvides una cosa (...). No hay que mirar nunca para atrás. En todo puede surgir una aventura. Pero ante las ansias de la nueva aventura, hay como un miedo por abandonar la anterior. Plántale cara a ese miedo.'

(Carmen Martín Gaite, Caperucita en Manhattan)

viernes, 1 de julio de 2011

hoy, vida

Al final la vida se resume en un puñado de afectos que acompañan nuestros días junto a ese especial alijo de ternura que vamos atesorando pacientes con los años. Cuentan también las canciones, quizás no más de una decena, y los poemas que se dicen de memoria, siempre incompletos, ¿cinco, tal vez seis?. Y los recuerdos que evocan unas luces a lo lejos, la memoria del padre, los amores ya idos . No me salen, sin embargo, las cuentas de las pérdidas, ésas que son ahora olvido. Puede que porque sé que no las habrá de aquello que realmente importa.


Estás sola en ti, debajo de tu luz, llorando.


Hay un pétalo herido en tu rostro.


                                                                   Fluye

tu llanto en mis venas. Tú


eres mi enfermedad y tú me salvas.


(Antonio Gamoneda, de Cecilia)

jueves, 23 de junio de 2011

hoy no, al menos

Escribí esta mañana (la mañana de ayer, claro) que hoy -por ayer- sería buen día. Pero hoy (es decir, ayer), sin preverlo -era muy distinto lo previsto-, fueron otra vez las nieves. Nieves de junio. 
Distintas. Y me acordé del poema, casi una epístola moral.

Argumentos de arena

No deberíamos amar nada que pase.
Nada que nos mate un poco
cuando sus signos mueran.

Es decir, nada que ría.
Nada que tiemble o se conmueva.
Nada que florezca para luego marchitarse,
de buenas a primeras.

Nada vivo, si apuramos conclusiones:
Duele tanto ver cómo lo que amamos
se deshace en nuestras manos vencido por el tiempo.

Es más,
no deberíamos amar, si lo pensamos.

Pero no lo pensemos.
Hoy no, al menos.

(Raquel Garzón)
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