Ayer, en Campo de Criptana. Luna llena a la luz de los molinos trasmutados en gigantes. Relámpagos de tormenta en el horizonte. Y magia.
Pasión Vega, guapísima, soñando una habanera en La Mancha con los ojos cerrados. Y cantando mi canción, la de nuestra Violeta que da gracias a la vida.
Y Miguel Ríos, empeñado en no dejarnos huérfanos a tantos hijos del rocanról. Voz espléndida. A menudo me recuerdas a alguien... invadido por la ausencia...
Y las manos y los brazos y los hombros que tan bien relatan, sin voz, la emoción del encuentro, la magia de la noche, la pasión y el olvido. No recuerdo su nombre, pero el cuerpo prodigioso de una mujer multiplica la belleza de un cante evocador. Los molinos se mecen al ritmo de su cintura.
María Manjavacas se emociona en su pueblo. Gran profesional. Profeta en su tierra, agradecida.
Alguien deja dicho que Campo de Criptana es el Manhattan de La Mancha. Va en gustos.
domingo, 27 de junio de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
poeta amable
Joan Margarit es un poeta catalán a quien me gusta leer y releer. Traduce él mismo, a veces, sus poemas al castellano.
Acabo de comprar su Poesía amorosa (1980-2009), donde reúne todos sus poemas de amor. Los que empezó a escribir con casi cuarenta años.
Un amor que lo es siempre -nos dice en el prólogo- a o entre personas 'porque los objetos, las cosas, no han sido nunca protagonistas de mi poesía' (con una certera explicación del por qué incluye un poema como Distància: 'Cualquier casa puede proteger de la lluvia o del frío, pero el amor es sólo función de las personas a las que hemos amado, o que amamos, o incluso a las que esperamos amar entre sus paredes').
Un amor que, en sus versos, se dice de muchas personas y de muchas maneras. Y todas, hermosas.
Amor a las mujeres que ha amado, a su hijo y a sus hijas (a Joana, que tan pronto se fue y tanto ha marcado su vida y su poesía). A su padre y a su madre, sus abuelos, sus hermanas ('todos los que me han querido antes de que yo supiera qué era el amor'). A las personas a las que quiere sin que tengan con él lazos familiares.
No falta un capítulo en el libro, el último, a los amores difíciles -los que antes, dice el poeta, se decían prohibidos- que tienen en sí mismos, en el tiempo que duran, su única consecuencia y justificación. 'Sin ser nada, son mucho. O bien, siendo mucho, no son nada. Pero son luces que nos han iluminado, que nos iluminan a su manera de niebla, de sueño, de esperanza y fracaso'.
Un libro, en definición de su autor, 'partidari de l'amor. Absolutament partidari de l'amor'.
TANTES CIUTATS ON HAVÍEM D'ANAR*
El nostre somni és fet de ciutats cultes
amb música i cafès hospitalaris,
la majestat d'un port i estacions
de ferro i vidre amb trens brunyits pels vespres
i per la pluja, la mateixa pluja
que ens acompanya en un petit hotel
o des de les finestres d'un museu.
Hi ha recers a l'empara de grans arbres,
gent callada, educada i ben vestida,
i les silencioses llibreries
on els ulls vaguen mentre cau la tarda.
TANTAS CIUDADES A LAS QUE DEBIMOS HABER IDO
Es de ciudades cultas nuestro sueño,
con música y cafés hospitalarios,
la majestad de un puerto y estaciones
de hierro y de cristal
con los trenes bruñidos por la noche
y por la lluvia, por la misma lluvia
que nos arrulla en un pequeño hotel
o desde las ventanas de un museo.
Hay lugares tranquilos al amparo
de grandes árboles, gente educada,
callada, bien vestida, librerías
donde los ojos vagan mientras cae la tarde.
* fragmento, en Mar d' hivern (1986). La traducción es del propio autor.
Acabo de comprar su Poesía amorosa (1980-2009), donde reúne todos sus poemas de amor. Los que empezó a escribir con casi cuarenta años.
Un amor que lo es siempre -nos dice en el prólogo- a o entre personas 'porque los objetos, las cosas, no han sido nunca protagonistas de mi poesía' (con una certera explicación del por qué incluye un poema como Distància: 'Cualquier casa puede proteger de la lluvia o del frío, pero el amor es sólo función de las personas a las que hemos amado, o que amamos, o incluso a las que esperamos amar entre sus paredes').
Un amor que, en sus versos, se dice de muchas personas y de muchas maneras. Y todas, hermosas.
Amor a las mujeres que ha amado, a su hijo y a sus hijas (a Joana, que tan pronto se fue y tanto ha marcado su vida y su poesía). A su padre y a su madre, sus abuelos, sus hermanas ('todos los que me han querido antes de que yo supiera qué era el amor'). A las personas a las que quiere sin que tengan con él lazos familiares.
No falta un capítulo en el libro, el último, a los amores difíciles -los que antes, dice el poeta, se decían prohibidos- que tienen en sí mismos, en el tiempo que duran, su única consecuencia y justificación. 'Sin ser nada, son mucho. O bien, siendo mucho, no son nada. Pero son luces que nos han iluminado, que nos iluminan a su manera de niebla, de sueño, de esperanza y fracaso'.
Un libro, en definición de su autor, 'partidari de l'amor. Absolutament partidari de l'amor'.
TANTES CIUTATS ON HAVÍEM D'ANAR*
El nostre somni és fet de ciutats cultes
amb música i cafès hospitalaris,
la majestat d'un port i estacions
de ferro i vidre amb trens brunyits pels vespres
i per la pluja, la mateixa pluja
que ens acompanya en un petit hotel
o des de les finestres d'un museu.
Hi ha recers a l'empara de grans arbres,
gent callada, educada i ben vestida,
i les silencioses llibreries
on els ulls vaguen mentre cau la tarda.
TANTAS CIUDADES A LAS QUE DEBIMOS HABER IDO
Es de ciudades cultas nuestro sueño,
con música y cafés hospitalarios,
la majestad de un puerto y estaciones
de hierro y de cristal
con los trenes bruñidos por la noche
y por la lluvia, por la misma lluvia
que nos arrulla en un pequeño hotel
o desde las ventanas de un museo.
Hay lugares tranquilos al amparo
de grandes árboles, gente educada,
callada, bien vestida, librerías
donde los ojos vagan mientras cae la tarde.
* fragmento, en Mar d' hivern (1986). La traducción es del propio autor.
viernes, 25 de junio de 2010
visto
Cerrado por envidia.
Lo ví en la puerta de un establecimiento, cerrado, en la capital de la isla de La Palma, Santa Cruz.
Lo ví en la puerta de un establecimiento, cerrado, en la capital de la isla de La Palma, Santa Cruz.
miércoles, 23 de junio de 2010
aldebarán
lunes, 21 de junio de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
y humanidad
Manuel Rivas escribe con el recuerdo de una mañana porteña, allí donde todos somos gallegos, de un Saramago que leía con el tacto de los ojos, como en braille, los nombres de los desaparecidos, muchos de ellos arrojados desde aviones militares al río. En todo caso, dice, él estaba allí, donde la atmósfera temblaba.
Y consigue Saramago -maravilla, rebelión, generosidad- que la realidad se sorprenda de sí misma.
Juan Gelman, que ha conocido el dolor de la pérdida y la emoción del reencuentro, le escribe a su amigo José, aquél que se dió por oficio el de apagar las sequías del alma y del espíritu.
Manuel Rivas y Juan Gelman han visto el rostro de los inquisidores, y han elegido la humanidad. Gracias.
Y consigue Saramago -maravilla, rebelión, generosidad- que la realidad se sorprenda de sí misma.
Juan Gelman, que ha conocido el dolor de la pérdida y la emoción del reencuentro, le escribe a su amigo José, aquél que se dió por oficio el de apagar las sequías del alma y del espíritu.
Manuel Rivas y Juan Gelman han visto el rostro de los inquisidores, y han elegido la humanidad. Gracias.
inquisidores
De tarde en tarde, la Sede que se quiere Santa tiene una oportunidad para redimirse que acaba finalmente desperdiciando. Ahora, en su muerte, arremete contra Saramago, contra un hombre generoso y lúcido, honesto, comprometido con los más pobres, creador de belleza y luz.
Estos, que dan la espalda a los que sufren, no cambian. Inquisidores, amigos de la oscuridad.
Estos, que dan la espalda a los que sufren, no cambian. Inquisidores, amigos de la oscuridad.
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