jueves, 1 de julio de 2021

nueve

También ahora sé

que no tendré todo el tiempo del mundo

para recordarte.

Por eso es cada instante todo el tiempo

y te pienso y te sueño y te recuerdo

ancha la sonrisa y dulzura

amable la luz de tu mirada

y el arco de tu chelo y el amor de tus chicos.

Por eso te vivo cada día y vas conmigo

y te quiero niña grande

y te recuerdo

Amanda

en tu nombre el regalo más preciado

Libertad, amor, 

mi ser contigo en ti

todos los días.

lunes, 28 de junio de 2021

extraña resolución

Escribe Jorge Luis Borges en Los conjurados (1985):

‘(…)

Se trata de hombres de diversas estirpes,

que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.

Han tomado la extraña resolución de ser razonables.

Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.’


Y en estos días no dejo de pensar en esos versos. 

viernes, 30 de abril de 2021

santiago y feria

Santiago Ramos, poeta del asombro y la alegría, fue una persona de esas -tan pocas- que mejoran el mundo y te ayudan a reconciliarte con la vida. Se fue de entre nosotros, y un grupo de amigas y de amigos nos convocaron a su recuerdo en una mañana de celebraciones -¡ay, mi Roma liberada!, Lisboa de mil claveles- a la hora en que abrió el tiempo: la tregua imprescindible. Otro poeta, amigo doblemente, leyó estos versos míos que quieren evocar la humildad de Santiago y su bondad. 


Por la feria pasea

tímido

            el poeta

gigante

y niño

el poeta

            embelesado

de algodón

y dulce

y rosa

el poeta

            se pasea

en su mano

roja y blanca

y amuleto

a rayas y espirales

la garrota

            de caramelo.


El poeta pregona

ya está aquí

            la feria

y saluda

en su mano

caramelo a rayas

la garrota


ya llega

el poeta discreto

fantasía

ilusión


un niño ríe

y gira

            un sueño

noria y tiovivo

el poeta

saluda

sol y susurro


sonríe santiago

y se abre

la algarabía

            pasen y vean

de feria el poeta

con su garrota

caramelo y duz

            y bonhomía

pasen y vean


no llores niño no llores

que yo te ferio

poeta y pregonero

una garrota

            de caramelo.

domingo, 21 de marzo de 2021

primaversos

Carta

Tal vez no sé explicarlo,
y aun así podría volar
o hacer de ti el verano,
un septiembre de reírnos bajo el agua,
una música con ojos de mirarte.

Tal vez no sepas, pero sabes
que vivir es incesante
y sucede tan sin tregua
que todo lo que empuja te detiene.
Por eso andar sin rumbo da alegría.

Tal vez no sepas, pero sabes
que amar siempre es quedarse,
y un cierto vandalismo de promesas,
volver a conquistar palabras de hace tiempo
y que alguien nos absuelva,
y no temer deriva,
y ser, como la nieve, más ciencia que costumbre.

Tal vez no sepas, pero sabes
que el miedo esconde un coro
y es esta misma luz
que nace de nosotros
el fiero camuflaje de la vida.


Antonio Lucas, en Los desnudos*, Visor, Madrid, 2020.

XXII Premio de Poesía Generación del 27

lunes, 8 de marzo de 2021

mujeres

Todavía es el tiempo de la desigualdad
de la mirada torva, el grito y la mano alzada
El ojo de la mujer soporta y graba en sus pupilas
la iniquidad 
¿de dónde llega esta violencia 
a las costas de estos brazos
acostumbrados a la caricia y al acurruco?
¿Qué es lo que en nosotras despierta al lobo
que aún habita en las entrañas del hombre,
esa furia ciega que no detienen súplicas, razones
o la memoria del primer rostro acogiéndolos a la vida?

Nuestra belleza, la abundancia, la generosidad
de curvas y pechos,
la piel suave,
¿qué esconde en su frágil envoltura
que así provoca en ellos la saña y la muerte
la violación y el rapto?

Cantemos, hermanas, por quienes así
se pierden de nosotras
y no pueden consigo mismos
Los que temen el estrógeno de nuestras entrañas.

Crecemos.
Los vemos achicarse en su temor.
Nuestro instinto busca arrullarlos como niños
ofrecerles el perdón de los adultos
No queremos más que midan su estatura
midiéndose con nuestra sumisión
No queremos que apuntalen su nombre
sobre nuestra obediencia.

Como si vieran llegar un ejército enemigo
se atrincheran en sus vanas certidumbres gastadas
Una marejada de embistes y golpes
lanzan contra nuestros reclamos
Hacen escarnio de nuestras luchas por decir basta
por plantarnos en el suelo
y enderezar la espalda.

En tanto nosotras avanzamos como un río 
las hormonas encontrando su cauce
Somos el agua fuerte 
que se sacude las lágrimas inútiles
y se despoja del cansancio de llorar.
Ya miles hemos alcanzado la costa
Nos contamos por centenares
Descalzas, dejamos nuestras huellas en la arena
nos tomamos el territorio negado.

Ahora venimos a la vida con el desafío y la desobediencia en la boca
Rechazamos los mandamientos 
con que en nombre del amor y el parto nos sometieron.
Anfibias
a contracorriente entre el agua y la tierra
mucho tiempo ya nos ocultamos
en las grutas quietas
de la domesticidad y el silencio
Pero aún con el agua al cuello
no nos ahogamos.

Ahora nos alzamos con caballitos de mar en las manos
Cantando y vociferando
Deshaciendo gozosas
el muro que alzaron para separarnos.

Cantemos hermanas
No paremos de cantar
Sea su violencia la prueba final de nuestro avance
cicatriz guardada en nuestra múltiple piel

Las sirenas han recuperado las piernas.
Andaremos, andaremos, andaremos
Lavaremos el mundo
con el agua viva 
de nuestra dulce, redentora, tenaz, 
mansedumbre

Para sanarlo
Para que sobrevivamos.

 

Gioconda Belli


viernes, 19 de febrero de 2021

pues eso

Si el movimiento obrero y socialista debe recuperar su espíritu, su dinamismo y su iniciativa histórica, nosotros, como marxistas, debemos hacer lo que sin duda Marx habría hecho: reconocer la nueva situación en la que nos encontramos, analizarla de manera realista y concreta; analizar las razones, históricas o de otro tipo, que han causado los fracasos y los éxitos del movimiento obrero, y formular no solo lo que nos gustaría hacer, sino lo que se puede hacer.


E. Hobsbawm, Política para una izquierda racional, Barcelona, Crítica. 1993.

miércoles, 17 de febrero de 2021

honesta intensidad

La vertadera caritat fa por.
És com la poesia: un bon poema,
per bell que sigui, ha de ser cruel.
No hi ha res més. La poesia és ara
l'última casa de misericòrdia.

Mi primer encuentro con su poesía fue en/con aquella Casa de misericòrdia (El pare afusellat...), y desde entonces no me ha abandonado. Tampoco ahora, cuando él ya no está pero nos deja para siempre su escritura, honestamente intensa. Si sentí con él la emoción compartida por Joana cuando la pérdida, ahora es el tiempo de la gratitud. Que nunca será tiempo de silencio.

(…) Mi proyecto poético empezó siendo una vaga sensación premonitoria para definir cuál sería la relación entre la poesía y la vida. Esta sensación permaneció, mientras se hacía más compleja, en los sucesivos libros de poemas: cada uno de ellos iba sintiéndose con más intensidad como parte de un todo que avanza y se define a medida que se construye —o destruye— la propia vida. El proyecto terminará a la vez que la obra, y la obra a la vez que la vida. (...)

La fuente más importante de mi poesía es la subjetividad. En general, no puedo inventarme acontecimientos. La dificultad es para mí de otra índole: el mero producto de la inteligencia o de la elaboración no tiene papel alguno en la poesía que más me atrae, porque pienso que el poema no es una cuestión de contenido, sino de intensidad.

Cantamos al misterio que nos es propio. Queda por decidir desde dónde cantar, y ésa es la búsqueda que cada poeta realiza a su manera. En esto consiste el estilo, la voz personal, esa voz que hay que encontrar si se quiere ser escuchado. Intento ejercer una inteligencia sentimental a través de la poesía, a la cual no le queda ya más característica para identificarse respecto de la prosa que la concisión y la exactitud. Es la más exacta de las letras en el mismo sentido en que las matemáticas son la más exacta de las ciencias. Y si se trata de un mal poema, ensuciará el mundo, como una bolsa de basura dejada en medio de la calle. Porque un mal poema no es neutral, sino que contribuye a ensuciar, a desordenar el mundo, igual que un buen poema contribuye de algún modo al orden y la higiene del mundo. Éstos son los ejes que me traza, al cabo de los años, mi confortable desinterés por lo que tiene la pretensión de ser novedoso o exótico, un retorno a la divisa de Diderot: «A la mediocridad la caracteriza su gusto por lo extraordinario». En mi descargo diré que detrás de una vejez que no haya asumido la decepción suele haber necedad. La decepción es un sentimiento positivo para la defensa de la mente contra la impostura.

(…) Después de un recital procuro siempre abrir un diálogo tan lejos como puedo de las artes escénicas que, hasta cierto punto, se tienen que utilizar al decir los poemas ante un público. Este contacto directo me ha descubierto o me ha reafirmado en cuestiones fundamentales: que no escribo poemas para mí. Que la recomendación de «amar a los otros como a ti mismo» que cambió el mundo y que todavía no hemos podido apartar o sustituir, sólo la he podido llevar a cabo a través de la poesía, porque intentar escribir un poema es para mí una forma de amar.

(…) Siempre he tenido conciencia de que la poesía, para mí, se extendía por toda la vida. La prisa, pues, no ha formado parte de mi relación con el poema. El juicio final lo hará el tiempo y, al contrario de los juicios finales de las religiones, yo no sabré el resultado. A mí me corresponde sólo, y no es poco, el día a día con los poemas sin más justificación, placer o compensación que buscarlos, componerlos y escribirlos. Ninguno de nosotros contamos demasiado, incluso los que parecen contar mucho, pero nos puede salvar lo mismo que, curiosamente, también puede salvar el poema: su honesta intensidad. Estas virtudes, si las hay, vienen de muy lejos y recorren largos y complejos caminos interiores.

Joan Margarit, en Prefacio a la edición de 2015: Unas palabras para esta edición de todos mis poemas, de Todos los poemas (1975-2015), Editorial Planeta, Barcelona, 2018.



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