domingo, 21 de diciembre de 2014

20-D


Luz en el Tajo, ahora sin libros, y bayas en el parking. La niebla que abraza la ciudad, ocultándola de la mirada del viajero, protegiéndola quizas de la añoranza que todo lo transforma. Ayer más que un recuerdo, intenso y breve.
Amigos, y versos del amigo mi regalo. Cuidar la amistad. Preservar la vida.
Nada ya del 20-D.



 

El amor

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.


(Luis García Montero, de Completamente viernes)

viernes, 12 de diciembre de 2014

homenaje

Ahora que tú no estás, a ver qué hacemos
para tener las calles vigiladas,
para sacar el arte de la nada,
la belleza creada de los restos

que te encuentras tirados por el suelo.
¿Y quién dará relevo a tus pisadas,
el largo laberinto hasta tu casa
por caminos torcidos, compañero?

¿Qué súbito pavor abrió la herida
para que así te fueras de repente?
¿Acaso sucumbiste a la delicia

embustera del beso de la muerte,
la que promete gloria y roba vidas,
la que promete paz y duelo ofrece?

(Paco Morata, Soneto para Gior)

martes, 2 de diciembre de 2014

gior



Nunca me ha costado tanto ponerme a escribir, ni nunca lo he necesitado tanto como hoy, como esta noche. Escribir como quien quiere echar fuera la desesperanza, contar la tristeza, ahuyentar la pena. Llamar a los que leen y decirles que lloren conmigo la muerte de Gior. La muerte del amigo que ha querido que la madrugada madrugara hoy más temprano.
 !Qué cabrones los dias primeros de mes! Es lo que acierta a decime P. cuando le digo, cercana ya la medianoche.
Cervantes en su obsesión última, y el ansia de pintar la realidad como el envés de un sueño que la literatura no alcanza a (d)escribir. Salvo Cervantes, el precursor y el genio. Y me manda la muestra, 25 fotos, portada y páginas del libro que le bullía en la cabeza... y es hoy cuando las veo, sabiendo ya que no será esa comida, que ven cuando quieras...
Borges, Buenos Aires, Menard, Piédrola... y Filloy. Quedamos en hablar de cómo lo descubrimos, en dejarle yo aquel Mujeres que compré en la otra Córdoba.
Quedamos en hablar...

lunes, 10 de noviembre de 2014

martes, 16 de septiembre de 2014

notas

Más claro, agua. Que hay invitaciones que podrían dejar un resquicio para la duda, pero no hay duda de que en esta no cabe duda alguna. ¿Para qué un moleskine tan castizo, si me permitís la expresión, si no es para ir llenándolo de palabras?
Me llega desde la más original de las editoriales con el encargo implícito de que quede repleto de notas. De esas, quizás, que voy escribiendo en mi cabeza, perezosas la escritura y la mano en estos días de inicio y fin de cursos, de ir y venir de ideas y de propósitos que quedarán -muchos- por cumplir.

***
Porque escribir, escribo. Ya lo creo que escribo. Más, es verdad, de filosofías escolares y papeles electrónicos (!) y alguna que otra nota al vuelo que propician los dislates 'políticos' de los que deberían serme los más cercanos, que de lo que más me gusta... De eso que debe escribirse a mano.

***
Entre esos escritos que en estos días preparo o recupero (de cuando entonces me quedan muy pocos, echados al olvido y al contenedor del reciclaje en aquellos otros días del dolor y la pena) vuelve, terco, uno de Savater de un ya lejano 1984 que revivirá una vez más por mor de rememorar la mirada de aquellos maestros empeñados en descubrir la base del orden de un mundo en apariencia caótico en tiempos en que ver y pensar no distaban tanto como luego habría de suceder.
'(...) El río que me acoge no puede bañarme dos veces, no sólo porque las aguas que una vez me cubrieron ya habrán fluido muy lejos, sino porque aquel “yo mismo” que se introdujo en ellas en aquella ocasión se ha modificado o perdido tan irremisiblemente como la fresca onda que conoció...Así dice un fragmento del artículo que me servirá de texto para comentar, y que refleja cabalmente el estado de ánimo que acarreo en las últimas semanas.
Porque he vuelto, sí. Fue mi empeño más nítido desde que supe que se me negaba y pasé a la condición, tan nueva para mi, de en expectativa de destino. Pero no he vuelto al lugar aquel que me acogió en su día, que es y ya no es el mismo. No he sentido en estos días por sus pasillos el afanoso quehacer de Jesús, su prisa tranquila como un elemento siempre presente que le permitía hablar de aquel viaje a Italia a la vez que te señalaba la regadera ('ea, niño, que a este paso se nos van a marchitar todas las plantas') camino del jardín donde soñó con retirarse a cultivar los placeres de la amistad y la poesía.
Hoy he vuelto a dar clase, y la primera ha sido (¿hablamos del azar lo bastante?) en aquella Aula de Arte que lleva todavía su nombre, el de Jesús de Haro, pero 'reducida' desde hoy a la condición de aula de 2BF, privada de aquel sentido que quiso ser recuerdo y homenaje.
He vuelto, y yo creía que no habría pasado más tiempo que el tiempo de los días y de los años. Pero ha sido otro el tiempo, y no me reconozco ya en esas aguas que una vez me cubrieron, ahora tan lejos. He vuelto, pero quizás tampoco yo soy ya el mismo que, tantos años ya, preguntó un día, recién llegado, por la Dirección y me contestaron -y era muy joven, casi tanto como yo, la profesora aquella- que los exámenes del nocturno eran al día siguiente.

***
Un texto de 1984, y un Congreso en 1988, si no me confunden el tiempo y la memoria. El que he recordado hoy mientras veía Quando c'era Berlinguer, ese magnífico documento que nos ha regalado W. Veltroni sobre un hombre que fue de la estirpe de aquellos a los que los dioses, tan olvidadizos, tocan un día y quedan señalados para siempre.
Casi al final, un Pietro Ingrao sobrecogedor -fijaos, si es que lo miráis, en sus manos- rememora el desfile interminable del cortejo del adiós a Enrico. El mismo Ingrao que, con Giorgio Napolitano, me invitó entonces a marcharme por un tiempo a Roma: 'seguro que a usted le interesaría conocer la Escuela del Partido'.
Berlinguer ya no estaba, muerto en 1984. Pero sí el Pci, que aún sobreviviría unos años. Pocos.

***
Notas. Que aún no están escritas en su cuaderno. Pero que quieren agradecer el regalo de la promesa y la aventura en que consiste un mar de páginas (casi) en blanco.

martes, 26 de agosto de 2014

cien


7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


(Julio Cortázar, Rayuela)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...