miércoles, 14 de enero de 2015
miércoles, 7 de enero de 2015
sábado, 3 de enero de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
frio
Del mismo modo que no hay memoria del dolor, tampoco del frio. Así, en la casa vacía y sola de meses, la evocación tan solo, el recuerdo si acaso de ese entonces sí que hacía frio, imposible hoy para nietos y sobrinos. Y al calor del frio ambiente -misteriosa mecánica la de la caldera- comida y cena de fin de año.
Ninguna emoción ya en el rito, tampoco en ese parto del año con el caer de las campanadas. Más, mucha más, en el momento de los besos y las lágrimas del padre. Felicidad en el paseo con el hermano a la tarde y, después del ritual de la sidra y el cava, en el inaugural de todas las últimas nocheviejas. Que se habría de repetir al día siguiente, tras las pasos quietos de esa calle en las afueras que dedicaron a la memoria del tio Manolo.
Las uvas, murcianas, tienen un nombre tirando a cómico: domingas. Paula le saca punta al nombre, y hasta puede que sin reparar en su tamaño, bastante más que respetable.
De Juan Gelman los primeros versos del año nuevo. Si todavia fuera sólo tiempo, amor que no se va, dolor que sigue..., del poema LXI de Hoy, que me acaba de regalar Maxi.
Y la luz y el sol que llegan, cercano el mediodía, al rincón del patio de la parra. Como de otro mundo, donde quedan atrás el dolor y el frio de los que no quedará memoria alguna en los años venideros.
A la tarde, antes del paseo, le regalo a Irene unos versos que juegan con otros que tanto me gustan. En el Instituto le han puesto por tarea componer un poema, y cuando lee el mio, para si sola, me mira y me pregunta: ¿te lo has inventado tú?
la rebeldía.
Ninguna emoción ya en el rito, tampoco en ese parto del año con el caer de las campanadas. Más, mucha más, en el momento de los besos y las lágrimas del padre. Felicidad en el paseo con el hermano a la tarde y, después del ritual de la sidra y el cava, en el inaugural de todas las últimas nocheviejas. Que se habría de repetir al día siguiente, tras las pasos quietos de esa calle en las afueras que dedicaron a la memoria del tio Manolo.
Las uvas, murcianas, tienen un nombre tirando a cómico: domingas. Paula le saca punta al nombre, y hasta puede que sin reparar en su tamaño, bastante más que respetable.
De Juan Gelman los primeros versos del año nuevo. Si todavia fuera sólo tiempo, amor que no se va, dolor que sigue..., del poema LXI de Hoy, que me acaba de regalar Maxi.
Y la luz y el sol que llegan, cercano el mediodía, al rincón del patio de la parra. Como de otro mundo, donde quedan atrás el dolor y el frio de los que no quedará memoria alguna en los años venideros.
A la tarde, antes del paseo, le regalo a Irene unos versos que juegan con otros que tanto me gustan. En el Instituto le han puesto por tarea componer un poema, y cuando lee el mio, para si sola, me mira y me pregunta: ¿te lo has inventado tú?
Tercos los días
uno a uno
se escapan los años
apenas si recién el invierno ya iniciado
alumbran en tus ojos los azules
por venir
de las apresuradas primaveras
y el resol cegador del mar de todos los veranos
queden para nosotros los otoños
la luz declinante
las historias que hablan de los días aquellos
en que fuimos
también ella
felices en el recuerdo de otros años que hablaban de
futuro
para ti la luz
la alegría de un mundo que sin sombras amanece
si te llamaras
Irene
los pasos quedos clausurando la noche
contigo queden
los sueños que hacen de la vida un desafío
el amor y la pasión
domingo, 21 de diciembre de 2014
20-D
Luz en el Tajo, ahora sin libros, y bayas en el parking. La niebla que abraza la ciudad, ocultándola de la mirada del viajero, protegiéndola quizas de la añoranza que todo lo transforma. Ayer más que un recuerdo, intenso y breve.
Amigos, y versos del amigo mi regalo. Cuidar la amistad. Preservar la vida.
Nada ya del 20-D.
El amor
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.
Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
(Luis García Montero, de Completamente viernes)
viernes, 12 de diciembre de 2014
homenaje
Ahora que tú no estás, a ver qué hacemos
para tener las calles vigiladas,
para sacar el arte de la nada,
la belleza creada de los restos
que te encuentras tirados por el suelo.
¿Y quién dará relevo a tus pisadas,
el largo laberinto hasta tu casa
por caminos torcidos, compañero?
¿Qué súbito pavor abrió la herida
para que así te fueras de repente?
¿Acaso sucumbiste a la delicia
embustera del beso de la muerte,
la que promete gloria y roba vidas,
la que promete paz y duelo ofrece?
(Paco Morata, Soneto para Gior)
para tener las calles vigiladas,
para sacar el arte de la nada,
la belleza creada de los restos
que te encuentras tirados por el suelo.
¿Y quién dará relevo a tus pisadas,
el largo laberinto hasta tu casa
por caminos torcidos, compañero?
¿Qué súbito pavor abrió la herida
para que así te fueras de repente?
¿Acaso sucumbiste a la delicia
embustera del beso de la muerte,
la que promete gloria y roba vidas,
la que promete paz y duelo ofrece?
(Paco Morata, Soneto para Gior)
martes, 2 de diciembre de 2014
gior
Nunca me ha costado tanto ponerme a escribir, ni nunca lo he necesitado tanto como hoy, como esta noche. Escribir como quien quiere echar fuera la desesperanza, contar la tristeza, ahuyentar la pena. Llamar a los que leen y decirles que lloren conmigo la muerte de Gior. La muerte del amigo que ha querido que la madrugada madrugara hoy más temprano.
!Qué cabrones los dias primeros de mes! Es lo que acierta a decime P. cuando le digo, cercana ya la medianoche.
Cervantes en su obsesión última, y el ansia de pintar la realidad como el envés de un sueño que la literatura no alcanza a (d)escribir. Salvo Cervantes, el precursor y el genio. Y me manda la muestra, 25 fotos, portada y páginas del libro que le bullía en la cabeza... y es hoy cuando las veo, sabiendo ya que no será esa comida, que ven cuando quieras...
Borges, Buenos Aires, Menard, Piédrola... y Filloy. Quedamos en hablar de cómo lo descubrimos, en dejarle yo aquel Mujeres que compré en la otra Córdoba.
Quedamos en hablar...
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