lunes, 5 de diciembre de 2011
domingo, 4 de diciembre de 2011
ivrea
Mujer delgada
Me he tragado la tierra y la he colocado
en mi vientre.
Me he tragado la luna y la he situado
en mi garganta.
¿Y me pides que sea delgada?
Soy la madre del mundo.
Pon tus manos en mis caderas
y siente la fuerza de Dios.
(Carmen Penim, en Cambio versos por champán, Torremozas, 2010)
Me he tragado la tierra y la he colocado
en mi vientre.
Me he tragado la luna y la he situado
en mi garganta.
¿Y me pides que sea delgada?
Soy la madre del mundo.
Pon tus manos en mis caderas
y siente la fuerza de Dios.
(Carmen Penim, en Cambio versos por champán, Torremozas, 2010)
lunes, 28 de noviembre de 2011
villa
Villa Lazzaroni como un refugio al sol en este suave y cálido fin de noviembre. Entre tejos y olivos, un viejo almendro. Abetos, pinos y árboles exóticos (¿capricho de nuevos ricos?), laureles y palmeras. El césped, de un verde intenso. Como los pájaros, que dan un toque frívolo y ruidoso a la serenidad de la tarde.
Madres con niños, alguna abuela. La joven que ofrece su espalda desnuda a la caricia del sol. Un padre que le enseña satisfecho a su hijo el olor y el nombre de la salvia.
En una pequeña lápida, a la entrada, se informa de que hubo allí -la hay- una escuela elemental y materna. Buen lugar, tranquilo y sosegado, para el oficio de maestro. O de maestra.
Madres con niños, alguna abuela. La joven que ofrece su espalda desnuda a la caricia del sol. Un padre que le enseña satisfecho a su hijo el olor y el nombre de la salvia.
En una pequeña lápida, a la entrada, se informa de que hubo allí -la hay- una escuela elemental y materna. Buen lugar, tranquilo y sosegado, para el oficio de maestro. O de maestra.
viernes, 25 de noviembre de 2011
títeres
Algo más que palabras
Tú y yo
tuvimos algo más que palabras.
Alguna vez llegamos a las manos,
e incluso a los besos.
Mas la vida escogió oficio de comediante
entre nosotros
y amablemente siguió con sus títeres
hacia otra parte.
Lejos ya de cualquier tristeza,
contemplo con ternura
esta lección que hoy me brinda el tiempo:
la desposesión en sentido absoluto.
Porque sé que ya no son mías
las noches que pasé en tus manos,
ni las manos en que ahora pasas tus noches.
(José Gutiérrez Román, Los pies del horizonte)
Tú y yo
tuvimos algo más que palabras.
Alguna vez llegamos a las manos,
e incluso a los besos.
Mas la vida escogió oficio de comediante
entre nosotros
y amablemente siguió con sus títeres
hacia otra parte.
Lejos ya de cualquier tristeza,
contemplo con ternura
esta lección que hoy me brinda el tiempo:
la desposesión en sentido absoluto.
Porque sé que ya no son mías
las noches que pasé en tus manos,
ni las manos en que ahora pasas tus noches.
(José Gutiérrez Román, Los pies del horizonte)
jueves, 24 de noviembre de 2011
engels
Galaxia Zambrano y Engels Gómez son músicos de la Orquesta Sinfónica de Venezuela Simón Bolívar. Ella toca el arpa, él la flauta. Y los concierta Gustavo Dudamel, un joven de treinta años que parece un igual. Entre todos me hicieron ese regalo especial que a veces llega después de los regalos.Dudamel es capaz de recoger el sonido en el extremo de su batuta y darle orden. De ensancharlo, de hacerlo crecer, de adormecerlo hasta casi apagarlo. Consigue que salte y ría, que se vista de baile y exalte de alegría. Que se serene y se ponga a veces, de tan quieto, cabizbajo. Para, sin tregua, alargarse y volver a danzar ágil y vivo por toda la escena. El sonido que hacen crecer, casi carnal, con sus cuerpos y con sus almas, los jóvenes músicos bolivarianos. Denso, como que se pudiera tocar. Y tenue, como el cristal de esa nota casi imposible.
Me vine con una de esas que bautizó como giacca de la fortuna una de las asistentes al concierto. De amarillo, rojo y azul. De Venezuela.
lunes, 21 de noviembre de 2011
eppure
En las derrotas, como en las victorias. Con la democracia y con la gente.
Enteros. También humildes.
Enteros. También humildes.
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