jueves, 31 de diciembre de 2015

día último

2016

Imagina un aire nuevo
un acuerdo  un pacto  un compromiso
teniendo el corazón y no el enredo
como motor que mueve voluntades.

Sueña
capaz sí eres
que dos  o más  se escuchan
hablan dialogan saben
que el tiempo avanza más aprisa
que ya no aguardan los pobres de este mundo
hermosas letanías que digan
de cuánto en otro tiempo fuimos.

Habla
que no sea voz ajena
la que usurpe tu silencio y cuente
que son mansas las aguas que bajan tan revueltas
habla y no permitas
que vendan tan barata la utopía
que cieguen la esperanza que predican.

Hoy es posible abrir un tiempo nuevo
más limpio más justo más sincero
hoy es posible
seguir soñando nuevos sueños
acudir puntuales a la cita.
Hoy es posible todavía
que el futuro nos convoque
y en el tajo de la gente nos encuentre
armados de paz y de razones.

Los hados no permitan
vengativos
que la intriga nos cerque
entregados al trueque en los pasillos
ajenos al mundo en un congreso.

lunes, 21 de diciembre de 2015

día después

Lo peor es creer
que se tiene razón por haberla tenido
o esperar que la historia devane los relojes
y nos devuelva intactos al tiempo en que quisiéramos
que todo comenzase.
Pues ni antes ni después existe ese comienzo
y el presente es su negación y tú su fruto,
hermano consumido en habitar tu sombra.
Lo peor es no ver que la nostalgia
es señal de engaño o que este otoño
la misma sangre que tuvimos canta
más cierta en otros labios.
Y peor es aún ascender como un globo,
quedarse a medio cielo,
deshincharse despacio,
caer en los tejados de espaldas a la plaza,
no volver al gran día....

(José Ángel Valente, Nostalgia)

martes, 1 de diciembre de 2015

olvido

Puse mis manos en un rostro y las retiré heridas por el amor.
Ahora,

el olvido acaricia mis manos.

(Antonio Gamoneda, Arden las pérdidas)

jueves, 1 de octubre de 2015

vislumbres

1.
Olía el mar a salitre, a sentina de barco, a mazmorra, a piedra mojada, yodo y humedad, y a él aquel olor le parecía importado del otro extremo, y pensó que el Mediterráneo es un mar redondo como una circunferencia. Se acordó el viajero de las lejanas noches en Tánger, en Alejandría, en Djerba, en Porto Fino, en Estambul. Y supo que es imposible elegir entre cualquiera de los infinitos puntos que componen una circunferencia. Todos la cierran por igual. Y la ausencia de cualquiera de ellos la destruye. Y, sin embargo, no podía reprimir la emoción que le causaba pensar que Creta era tal vez el primer punto en el que se apoyó la pata del compás: una especie de útero que había engendrado esa forma de ser de la que ni los años ni el alejamiento conseguían curarlo a él.

2.
A ratos llovía, y la ciudad y aquellas vidas se hacían aún más delicuescentes y acuáticas. Si la pareja lectora de guías se levantaba temprano en aquellos días cortos e invernales podía llegar a vivir el milagro de la plaza de San Marcos vacía -los dos a solas, con la piedra y el agua alta- y también podría recorrer de noche las callejas húmedas y abandonadas, hasta que el silencio, sólo roto por el agua que golpeaba los muelles, los inundaba a ambos con un sentimiento fronterizo del miedo. Y entonces era como si, en esos breves meses de temporada baja, el lobo de la belleza enseñara sus orejas y uno descubriera entre las sombras de brea del canal fragmentos de las resacas de Múnich junto a una parada de autobús, o escuchara el rumor de un metro que se acerca a la tristeza del andén en la madrugada del invierno de París. Y es que la belleza tiene un dorso oscuro del que las guías no hablan nunca y que se parece peligrosamente a nuestro propio cuarto de estar.

3.
La intrascendencia -ese lema de la postmodernidad- ocupa las calles de Benidorm, sus escaparates, sus lugares de encuentro. En Benidorm (y ésa es, probablemente, una de las razones de su atractivo para tanta gente) todo es modesta y exactamente lo que es, nada se adorna con un discurso ideológico que acreciente sus plusvalías, y la más pura intrascendencia se manifiesta con irreprochable impudor y se ofrece a unos precios fuera de competencia, prolongando sin solución de continuidad lo que aparece del otro lado de la pantalla del televisor en gozoso cumplimiento del Estado de bienestar.

4.
Roma siempre activa dolorosamente en el viajero ese virus de la melancolía. Él quería estar en esa ciudad en todas partes y poder volver en cualquier tiempo. Y eso lo enfrenta a la contradicción  que existe entre el interminable tiempo de los dioses y el tiempo mezquino de los hombres. Roma le ofrece el guiño tentador de un tiempo intermedio, que es el de las obras que los hombres concibieron al amparo de una idea y una ambición desmesuradas y que les permitieron tocar con la punta de sus dedos mortales los dedos de la divinidad.

(en Rafael Chirbes, Mediterráneos, Editorial Anagrama, 2008)

martes, 25 de agosto de 2015

lluvia

De hermoso e inquietante califica Carmen Martín Gaite el resultado de esa búsqueda a la vez paciente y desesperada que convirtió a Rafael Chirbes en escritor después de haber vivido -sin prisas, dice doña Carmen- una etapa ascética de aprendiz exigente que le permitió dar por buenas las páginas de su primera novela publicada.
El resultado no es otro que Mimoun, la primera que Chirbes dio en publicar, y la última en yo leer, ahora en una edición digamos que conmemorativa, veinte años después, en la que acompañan al texto otros de CMG y del propio editor, Jorge Herralde. Y por Herralde me entero de que fue Martín Gaite quien apadrinó el estreno de Chirbes como escritor con obra.
No es de extrañar así que en un hermoso escrito -en su día una reseña crítica que se incorpora a la nueva edición y oficia en ella a modo de prólogo- hable de Mimoun como uno de esos que Todorov llama 'textos de la ambigüedad' y que para nuestra escritora son esos relatos que no dejan clara la frontera entre lo vivido y lo soñado, entre el espacio y el tiempo, entre la verdad y la mentira.
Tanto tiempo después de que se escribieran, oyendo caer la lluvia (tampoco yo imaginaba que pudiese llover tanto en Marruecos) que se niega a aliviar el sofoco de estos secarrales manchegos con idéntica terquedad a como se prodiga en la memoria de Manuel -testigo más que protagonista-, vuelvo a encontrar en las palabras de Chirbes el enorme placer de siempre con su lectura y la sombra, a la vez inquietante y alentadora, de la derrota. De una derrota que, lejos de la resignación, necesita, por el contrario, ser contada. Y, por contada, devenir reconocible y común.

miércoles, 8 de julio de 2015

vigilia

No me vendes los ojos, no descanses en mi selva
y te permitas nadar en mis ríos pedregosos.
No me empujes al abismo esta noche.

(Gloria Dünkler, Füchse von Llafenko, fragmento)
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