Hablo de las otras, de aquellas en las que alumnos y profesores se afanan en construir, en compartir, en trabajar juntos porque saben -más los segundos que los primeros- que el saber hace (más) libres, que ya nos lo dijeron los clásicos y bien que lo han aprendido estos 'modernos' efímeros de ahora empeñados en que de la escuela pública, universal y gratuita -como de la sanidad- no queden sino las crónicas y una cada vez más pálida memoria.
Porque hoy comienzan para mi, de nuevo, mis clases. Tantos años más tarde, y una casi parecida emoción. Otros tiempos, otros alumnos, otras materias. Y la misma certeza de que en la educación está, además de la base de la igualdad, la esperanza de la emancipación.
Para mi -ya es irremediable- es ya otra vida. Pero vida. Porque, aunque muy temprano, sigue amaneciendo cada día. Y por eso hoy he querido darles la bienvenida a mis alumnas y a mis alumnos en el blog que les he preparado para que podamos trabajar juntos haciendo más anchos el tiempo y el espacio, para que podamos hablar, escuchar, pensar juntos. No los conozco aún, pero sé que no hay mejor saludo que ese Gracias a la vida que nos regaló Violeta Parra: las mismas palabras con las que años atrás, curso a curso, quise establecer la arquitectura de aquellas clases de filosofía de un enseñante que creía tener toda la vida por delante y quería cambiar el mundo.
Empiezo mis clases. Para empujar un poco hacia un mundo en que no quede ni rastro de las otras. Para seguir compartiendo con esa verde marea de amor y de esperanza la tarea de construir un mundo de hombres y mujeres más sabios y más libres, más felices, más solidarios.
Cada una de mis clases será, amor mío, la que tú no has podido dar.
martes, 18 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
visita
Emilio convierte su visita en emoción y regalo. Con su luz de colores, su amistad y su afecto.
Con su par de zapatos desparejos, la gracia del contar sus historias hace sonreír a María, mi madre. Milagro en una abuela que ha dejado en el camino el brillo de sus ojos.
Vamos después a ver el mural de la estación del tren. Resiste al tiempo, apenas si algún desconchón, un punto menos vivos, más pálidos, los colores. Han sido más de veintisiete años.
'El Torreón -dice- aguanta muy bien'.
Mientras lo dice, me mira. Y en su mirada veo, más que una pregunta, una invitación.
domingo, 9 de septiembre de 2012
sumar
'En estos tiempos convulsos, la izquierda, los progresistas, tienen que
sumar, tienen que encontrar el punto común del cambio razonable.'
Mi amigo Enrique, talcualillo, lo escribía hace unas semanas. Y estoy totalmente de acuerdo con él.
Lo que no sé es si parecida reflexión habrá encontrado algún hueco entre las del Comité federal del PSOE que se está celebrando hoy.
Mi amigo Enrique, talcualillo, lo escribía hace unas semanas. Y estoy totalmente de acuerdo con él.
Lo que no sé es si parecida reflexión habrá encontrado algún hueco entre las del Comité federal del PSOE que se está celebrando hoy.
lunes, 3 de septiembre de 2012
emilín
Recolocando vida y recuerdos, el encuentro con retazos del pasado que me reafirman en que la memoria es esencialmente reposo que se reaviva con lo que que deja huella, sobre todo con lo que permanece escrito. Dos textos. Uno, que queda sólo para mi, escrito en un posit al que le falta un trocito (y con él, el nombre de la persona -tan querida- que lo escribió). El otro, que aquí transcribo para que no se pierda definitivamente, impreso en un viejo cartel que las muchas idas y venidas han terminado por arruinar del todo.
El cartel anunciaba una exposición -dibujos, pinturas y volúmenes- de Emilio Zaldívar en el Museo Fray Juan Cobo de Alcázar de San Juan. La exposición, que ya no recuerdo si formaba parte de la programación de la Feria, arrancaba el 3 de septiembre. En el año de 1983.
Emilio apareció, blanco de lino, un mediodía de otoño. Y hemos paseado juntos desde entonces -él con su baúl de luz y de palabras siempre a cuestas- robándole a París en abril su luz escasa, o encogidos de futura añoranza -'el corazón brillándonos en los ojos´- por la canción de una tarde fronteriza, o muertos de celos y de envidia por Enardo al calor de junio...
Y luego, Emilio, sempiterno narciso, heráclito menudo -Emilín-, atrapa el color y esculpe los paseos en tela, aunque, a buen seguro, inacabados. Y hay que perdonarle su osadía, que refleja en la inocente seriedad de sus mil caras (personajes sin cuerpo, máscaras con vida) y en la rotunda timidez de sus figuras.
Y le queremos por eso, por desbordar su asombro en la quebradiza geometría de sus formas últimas, geometría que nunca sabrá ser racionalista, y por la mixtura del cuadro con el hombre, y por esa madurez suya entreverada de humor y simpatía. Por haber sabido rebosar desde sí mismo ese caudal de amor sereno que se remansa en lienzo sin que acierte a borrar del todo una pequeña, inquietante, punzada de tristeza.
El cartel anunciaba una exposición -dibujos, pinturas y volúmenes- de Emilio Zaldívar en el Museo Fray Juan Cobo de Alcázar de San Juan. La exposición, que ya no recuerdo si formaba parte de la programación de la Feria, arrancaba el 3 de septiembre. En el año de 1983.
Y luego, Emilio, sempiterno narciso, heráclito menudo -Emilín-, atrapa el color y esculpe los paseos en tela, aunque, a buen seguro, inacabados. Y hay que perdonarle su osadía, que refleja en la inocente seriedad de sus mil caras (personajes sin cuerpo, máscaras con vida) y en la rotunda timidez de sus figuras.
Y le queremos por eso, por desbordar su asombro en la quebradiza geometría de sus formas últimas, geometría que nunca sabrá ser racionalista, y por la mixtura del cuadro con el hombre, y por esa madurez suya entreverada de humor y simpatía. Por haber sabido rebosar desde sí mismo ese caudal de amor sereno que se remansa en lienzo sin que acierte a borrar del todo una pequeña, inquietante, punzada de tristeza.
martes, 14 de agosto de 2012
ausencia
Versos libres (para
Amanda)
Ni papel donde escribirte
he tenido en estos días
ni la paz necesaria que por fin me has regalado
niña de mi alma, dulce Amanda.
he tenido en estos días
ni la paz necesaria que por fin me has regalado
niña de mi alma, dulce Amanda.
Llegó la muerte y fue en domingo.
Llegó sin anunciarse, y era el mediodía.
Para robar tu tiempo al tiempo vino,
para negarte la vida,
mas no
pudo
apagar en la luz apacible de tus ojos
el brillo naciente de un amor enamorado.
el brillo naciente de un amor enamorado.
Era domingo y mediodía.
Y
no logró
oscurecer el sol sedoso de tu pelo
de lluvia y mayo derramado en aquel suelo.
Vino la muerte y no tuvo tus ojos.
Almendra, canela y avellana
Vino la muerte y no tuvo tus ojos.
Almendra, canela y avellana
tus dulces ojos grandes tan iguales
caramelo y vainilla,
y el mundo entero en ellos y el mañana
y el mundo entero en ellos y el mañana
y tú, niña querida
que naciste de un mar sembrado de claveles,
saudade de los ecos de aquel fado.
Huérfana del tiempo te han dejado.
Y a nosotros un presente sin la estela de tus sueños,
Y a nosotros un presente sin la estela de tus sueños,
sin el tímido decir de tus amores
sin el latir de la pasión de tus deseos.
sin el latir de la pasión de tus deseos.
No sonarán ya las severas sonatas de tu chelo,
y no podré darte los besos -¡tantos!- que te debo.
Que te quiso el destino eternamente joven
Que te quiso el destino eternamente joven
y te ha negado el azar la vida que soñamos.
Dormías, amor mío.
En tu boca
esa sonrisa
que perdona los pecados del mundo y ahuyenta los miedos de
tus niños,
maestra generosa, corazón abierto y entregado.
Descansabas, mi bien, de tus fatigas
roto tu corazón de tanto amor como nos diste.
Tu dulce os quiero
mucho vivirá ya para siempre entre nosotros,
alivio de esta pena grande y honda
y sin fin,
dolor inabarcable y desconsuelo.
No deberían ser tristes las mañanas de domingo,
ni quedarse sin beber a la tarde el vino bueno de tu
mano.
Pero no pudieron ese día, Amanda hermosa,
regresarte a la vida mis hermanos.
Y al conjuro callado de tu nombre acudieron a cientos los
amigos
y allí tú paz y ternura
sonrisa eterna y ancha
obraste una vez más el milagro del encuentro y el abrazo.
obraste una vez más el milagro del encuentro y el abrazo.
Y fue un lunes lunar el tiempo fugaz de los adioses.
Levántate un momento ahora.
Levántate un momento ahora.
Levántate, niña, y mira,
que aquí están tus compañeros.
Y las madres de tus chicos. Y la verde marea de amor y de
esperanza.
Que te necesitan, dicen,
que quieren seguir mirando al frente confiados
y tener a su lado la alegría de tus labios
para seguir aprendiendo contigo los secretos del afecto y de la vida.
Que te necesitan, dicen,
que quieren seguir mirando al frente confiados
y tener a su lado la alegría de tus labios
para seguir aprendiendo contigo los secretos del afecto y de la vida.
Te dejamos ir al declinar del día.
Y allí, serena, la
blanca luna enorme
sobre la quieta luz de los molinos
y el rojo caer de un sol majestuoso
que señala el camino de vuelta a los amigos.
Con Paulita volvimos a la casa que cuidaste
después de llorar de ti con los más tuyos,
después de llorar por ti con tus abuelos.
Nos esperaban tristes al llegar los gatos de la calle,
ellos también definitivamente solos.
Duerme ahora, niña mía. Descansa en paz
y duerme.
Duerme ahora, niña mía. Descansa en paz
y duerme.
No temas por tus sueños suspendidos,
señora y dueña de tu tiempo intacto entero.
Y espera tranquila a que Paloma y yo
juntos los dos
vayamos
a darte el mucho amor que te guardamos
y a pedirte que nos cuides, amor, por muchos años.
Te recuerdo, Amanda. Libre
como tu nombre.
y a pedirte que nos cuides, amor, por muchos años.
Te recuerdo, Amanda. Libre
como tu nombre.
Y te quiero.
sábado, 11 de agosto de 2012
poemas contra el olvido
Final de dia
Ara que només ets
un pètal dins de l'ambre del no-res,
ha de haver-hi algun lloc on estar junts,
més junts que mai. Potser en aquest reducte
dels poemes. Doncs, què són
si no poden salvar-te de l'oblit?
Per si t'acostes a llegir-los, deixo
de nit el llibre obert damunt la taula.
(Ahora que sólo eres
un pétalo en el ámbar de la nada,
ha de haber un lugar donde estar juntos,
más juntos que nunca. Tal vez este refugio
de los poemas. Pues, ¿qué son
si no pueden salvarte del olvido?
Dejo, por si te acercas a leerlos,
de noche el libro abierto encima de la mesa)
Joan Margarit, en Cálculo de estructuras.
Ara que només ets
un pètal dins de l'ambre del no-res,
ha de haver-hi algun lloc on estar junts,
més junts que mai. Potser en aquest reducte
dels poemes. Doncs, què són
si no poden salvar-te de l'oblit?
Per si t'acostes a llegir-los, deixo
de nit el llibre obert damunt la taula.
(Ahora que sólo eres
un pétalo en el ámbar de la nada,
ha de haber un lugar donde estar juntos,
más juntos que nunca. Tal vez este refugio
de los poemas. Pues, ¿qué son
si no pueden salvarte del olvido?
Dejo, por si te acercas a leerlos,
de noche el libro abierto encima de la mesa)
Joan Margarit, en Cálculo de estructuras.
sábado, 4 de agosto de 2012
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