Para entonces quizás ya la memoria haya borrado muchos senderos, y el velo grisazulado del olvido haya logrado que se mezclen y confundan los caminos. Me extraviaré, seguro, y tendrán mis pasos que rehacer pacientes nuevas rutas, y encaminarse por nuevas direcciones. Pero no estaré perdido. No del todo. Porque habré dejado, como hitos al borde del camino, retazos de mi vida al cuidado de las sombras, al amparo tranquilo de lo eterno. Y descubriré al azar quizás miradas nuevas, y nuevas aventuras que soñar y ser.
Me acogerán, seguro, los brazos amables de la prudente Ottavia, pórtico de luz, revisitados una y otra vez y siempre renovados. Oiré la bienvenida de la plaza hermosa, inabarcable en su belleza, llegando a la Rotonda despaciosa y lentamente por la Maddalena. Y en el caffè de la Pace esperaré con Pasolini, impacientes sin prisa, a que las cenizas de Gramsci obren el milagro de cubrir para siempre la faz de la codicia.
Encontraré la huella de mis pasos perdidos, vaivén de via Giulia y Coronari. Y me encontraré de nuevo frente a ti, Roma, y en ti podré mirarme para reconocerme contigo.
Me encontraré así, por ti, conmigo como fui en otro tiempo. Un tiempo que será éste de hoy, el de tus santos patronos que el destino y una torpe ceguera han querido que no quiera yo celebrar. Basta con decir adiós.
Prometido queda que he de volver, y volveré.
Ciao! ci vediamo!
Anuncian en Barajas un cielo despejado.
viernes, 29 de junio de 2012
jueves, 28 de junio de 2012
y punto
Roma
Diez existencias fueran necesarias
para acabar de descubrir el alma
que has ido acumulando, ¡oh Roma, Roma!,
o los signos sutiles
que has dejado por íntimos rincones
para sorpresa nuestra y regocijo.
No puedo detenerme, hoy no puedo,
en pos de ese corimbo
de inquietantes detalles:
el tritón de una fuente, una voluta,
un bar, una fachada manierista,
la perfección de un rostro,
la teja de aquel cura,
los rubios maniquíes de algún escaparate…
Bebo mi té despacio,
navegante en las aguas
de ese Tíber más dulce todavía
que es la vía Condotti
con su luz de azafrán, con sus mujeres…,
y pienso en el final de los imperios.
Me marcharé mañana,
si es que alguna vez alguien
salió de esta ciudad plena y redonda.
Me marcharé mañana muy temprano
y algo dentro de mí quedará roto
como a mi paso crujen y se rompen
las hojas amarillas de noviembre.
Fernando de Villena (en Los siete libros del Mediterráneo)
Diez existencias fueran necesarias
para acabar de descubrir el alma
que has ido acumulando, ¡oh Roma, Roma!,
o los signos sutiles
que has dejado por íntimos rincones
para sorpresa nuestra y regocijo.
No puedo detenerme, hoy no puedo,
en pos de ese corimbo
de inquietantes detalles:
el tritón de una fuente, una voluta,
un bar, una fachada manierista,
la perfección de un rostro,
la teja de aquel cura,
los rubios maniquíes de algún escaparate…
Bebo mi té despacio,
navegante en las aguas
de ese Tíber más dulce todavía
que es la vía Condotti
con su luz de azafrán, con sus mujeres…,
y pienso en el final de los imperios.
Me marcharé mañana,
si es que alguna vez alguien
salió de esta ciudad plena y redonda.
Me marcharé mañana muy temprano
y algo dentro de mí quedará roto
como a mi paso crujen y se rompen
las hojas amarillas de noviembre.
Fernando de Villena (en Los siete libros del Mediterráneo)
miércoles, 27 de junio de 2012
ya no
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
(Idea Vilariño)
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
(Idea Vilariño)
desgana
Leyendo las noticias de estos días tiene uno la impresión de que se ha apoderado de nosotros una suerte de desgana -nada afortunada, por cierto- que nos paraliza y nos limita y nos deja casi inermes. Mientras, ya se sabe quiénes van ganando. Ni siquiera se esconden para decirlo. 'Por goleada', gritan, 'ganamos por goleada... los ricos'.
Reaccionar. Pasar a la ofensiva. Sumar fuerzas, reagrupar efectivos. Buscar, llamar a todas las puertas. Es lo urgente, es lo necesario.Y cada cual con su mejor competencia, aunque creo que son especialmente bienvenidos los que saben mirar más allá, quitar el velo, desvelar la realidad para que las palabras de los falsos profetas ni oculten ni distraigan de lo verdaderamente importante: que los gobiernos, cualquier gobierno, tienen la obligación de conservar y mejorar, de defender lo que se tiene.
No es admisible que, con la excusa de salvarnos de la caída, nos empujen directamente al precipicio.
Mientras en Francia preparan la recluta (¿suena bien?) de seis mil nuevos profesores para el curso que viene, las cuentas de los sindicatos de Castilla-La Mancha dicen que en la Región habrá diez mil profesores menos que los que comenzaron el curso que ahora termina. Y que los interinos quieren ser ¡como los profesores de religión!, con contratos de un año que les permitan tener un salario los doce meses.
Una clave, Europa. Que no es el problema, sino la (esperanza de) solución. Pero para pensar en Europa, para liderar un nuevo paso adelante que evite la definitiva marcha atrás hacia la disolución en los renovados nacionalismos, hace falta saber dónde ir. Lo dijo con un acierto especial ('si diriges a la gente, tienes que tener a dónde ir') el Coppola de Rumble fish. ¿Lo saben los que se reúnen mañana?, ¿nos preguntarán acaso?
Será cuestión, si no, de que se lo hagamos saber.
Un plan para el crecimiento. Algo más de cien mil milllones de euros para em impulso de la inversión y el empleo en toda Europa. Algo menos de lo que recibirán los bancos tan sólo en España.
Ví en un video al ciudadano que se da en llamar El Gran Wyoming. A su manera, y con claridad, cuenta la epifanía de un mundo donde los que deben estar a nuestro servicio empiezan a comportarse como nuestros auténticos amos. Por ahora van ganando. Y por goleada.
Reaccionar. Pasar a la ofensiva. Sumar fuerzas, reagrupar efectivos. Buscar, llamar a todas las puertas. Es lo urgente, es lo necesario.Y cada cual con su mejor competencia, aunque creo que son especialmente bienvenidos los que saben mirar más allá, quitar el velo, desvelar la realidad para que las palabras de los falsos profetas ni oculten ni distraigan de lo verdaderamente importante: que los gobiernos, cualquier gobierno, tienen la obligación de conservar y mejorar, de defender lo que se tiene.
No es admisible que, con la excusa de salvarnos de la caída, nos empujen directamente al precipicio.
Mientras en Francia preparan la recluta (¿suena bien?) de seis mil nuevos profesores para el curso que viene, las cuentas de los sindicatos de Castilla-La Mancha dicen que en la Región habrá diez mil profesores menos que los que comenzaron el curso que ahora termina. Y que los interinos quieren ser ¡como los profesores de religión!, con contratos de un año que les permitan tener un salario los doce meses.
Una clave, Europa. Que no es el problema, sino la (esperanza de) solución. Pero para pensar en Europa, para liderar un nuevo paso adelante que evite la definitiva marcha atrás hacia la disolución en los renovados nacionalismos, hace falta saber dónde ir. Lo dijo con un acierto especial ('si diriges a la gente, tienes que tener a dónde ir') el Coppola de Rumble fish. ¿Lo saben los que se reúnen mañana?, ¿nos preguntarán acaso?
Será cuestión, si no, de que se lo hagamos saber.
Un plan para el crecimiento. Algo más de cien mil milllones de euros para em impulso de la inversión y el empleo en toda Europa. Algo menos de lo que recibirán los bancos tan sólo en España.
Ví en un video al ciudadano que se da en llamar El Gran Wyoming. A su manera, y con claridad, cuenta la epifanía de un mundo donde los que deben estar a nuestro servicio empiezan a comportarse como nuestros auténticos amos. Por ahora van ganando. Y por goleada.
martes, 26 de junio de 2012
da solito
Me cabe constatar una vez más que los hay que no conocen el lenguaje de la generosidad. Quizás porque no sean merecedores.
Lástima.
Lástima.
lunes, 25 de junio de 2012
tiempo
Más que calor, bochorno insoportable. Así se cuentan estos días de dominio incuestionable de Escipión, el anticiclón subtropical que viene del África sahariana. Al parecer, antes del martes habrá desaparecido.
¿Alivio? Quizá, pero momentáneo. Los hombres (ahora los hay también mujeres) del tiempo anuncian para el 29 la llegada de Caronte, el segundo -éste, más extenso y duradero- anticiclón subtropical, que traerá hasta Italia durante ocho días consecutivos aire muy caliente desde el interior de Libia y Argelia.
Se alcanzarán, dicen, los 40 grados en el Sur y las Islas. En Florencia y Roma, 37.
Viene Caronte, y ese mismo día yo me voy. Serán ya otros tiempos, otro tiempo. Que quisiera apacible. Le perdonaría, incluso, que tuviera un nombre de los del común. O que no tuviera ninguno, como los tiempos de toda la vida.
¿Alivio? Quizá, pero momentáneo. Los hombres (ahora los hay también mujeres) del tiempo anuncian para el 29 la llegada de Caronte, el segundo -éste, más extenso y duradero- anticiclón subtropical, que traerá hasta Italia durante ocho días consecutivos aire muy caliente desde el interior de Libia y Argelia.
Se alcanzarán, dicen, los 40 grados en el Sur y las Islas. En Florencia y Roma, 37.
Viene Caronte, y ese mismo día yo me voy. Serán ya otros tiempos, otro tiempo. Que quisiera apacible. Le perdonaría, incluso, que tuviera un nombre de los del común. O que no tuviera ninguno, como los tiempos de toda la vida.
domingo, 24 de junio de 2012
de colores
El día que la roja se vistió de azul pasamos apuros más que serios.
Hoy, ayer, se notaba todo más en orden. Aunque -¡qué queréis que os diga!- la Marsellesa me puede.
Todavía.
Hoy, ayer, se notaba todo más en orden. Aunque -¡qué queréis que os diga!- la Marsellesa me puede.
Todavía.
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