martes, 2 de diciembre de 2014

gior



Nunca me ha costado tanto ponerme a escribir, ni nunca lo he necesitado tanto como hoy, como esta noche. Escribir como quien quiere echar fuera la desesperanza, contar la tristeza, ahuyentar la pena. Llamar a los que leen y decirles que lloren conmigo la muerte de Gior. La muerte del amigo que ha querido que la madrugada madrugara hoy más temprano.
 !Qué cabrones los dias primeros de mes! Es lo que acierta a decime P. cuando le digo, cercana ya la medianoche.
Cervantes en su obsesión última, y el ansia de pintar la realidad como el envés de un sueño que la literatura no alcanza a (d)escribir. Salvo Cervantes, el precursor y el genio. Y me manda la muestra, 25 fotos, portada y páginas del libro que le bullía en la cabeza... y es hoy cuando las veo, sabiendo ya que no será esa comida, que ven cuando quieras...
Borges, Buenos Aires, Menard, Piédrola... y Filloy. Quedamos en hablar de cómo lo descubrimos, en dejarle yo aquel Mujeres que compré en la otra Córdoba.
Quedamos en hablar...

lunes, 10 de noviembre de 2014

martes, 16 de septiembre de 2014

notas

Más claro, agua. Que hay invitaciones que podrían dejar un resquicio para la duda, pero no hay duda de que en esta no cabe duda alguna. ¿Para qué un moleskine tan castizo, si me permitís la expresión, si no es para ir llenándolo de palabras?
Me llega desde la más original de las editoriales con el encargo implícito de que quede repleto de notas. De esas, quizás, que voy escribiendo en mi cabeza, perezosas la escritura y la mano en estos días de inicio y fin de cursos, de ir y venir de ideas y de propósitos que quedarán -muchos- por cumplir.

***
Porque escribir, escribo. Ya lo creo que escribo. Más, es verdad, de filosofías escolares y papeles electrónicos (!) y alguna que otra nota al vuelo que propician los dislates 'políticos' de los que deberían serme los más cercanos, que de lo que más me gusta... De eso que debe escribirse a mano.

***
Entre esos escritos que en estos días preparo o recupero (de cuando entonces me quedan muy pocos, echados al olvido y al contenedor del reciclaje en aquellos otros días del dolor y la pena) vuelve, terco, uno de Savater de un ya lejano 1984 que revivirá una vez más por mor de rememorar la mirada de aquellos maestros empeñados en descubrir la base del orden de un mundo en apariencia caótico en tiempos en que ver y pensar no distaban tanto como luego habría de suceder.
'(...) El río que me acoge no puede bañarme dos veces, no sólo porque las aguas que una vez me cubrieron ya habrán fluido muy lejos, sino porque aquel “yo mismo” que se introdujo en ellas en aquella ocasión se ha modificado o perdido tan irremisiblemente como la fresca onda que conoció...Así dice un fragmento del artículo que me servirá de texto para comentar, y que refleja cabalmente el estado de ánimo que acarreo en las últimas semanas.
Porque he vuelto, sí. Fue mi empeño más nítido desde que supe que se me negaba y pasé a la condición, tan nueva para mi, de en expectativa de destino. Pero no he vuelto al lugar aquel que me acogió en su día, que es y ya no es el mismo. No he sentido en estos días por sus pasillos el afanoso quehacer de Jesús, su prisa tranquila como un elemento siempre presente que le permitía hablar de aquel viaje a Italia a la vez que te señalaba la regadera ('ea, niño, que a este paso se nos van a marchitar todas las plantas') camino del jardín donde soñó con retirarse a cultivar los placeres de la amistad y la poesía.
Hoy he vuelto a dar clase, y la primera ha sido (¿hablamos del azar lo bastante?) en aquella Aula de Arte que lleva todavía su nombre, el de Jesús de Haro, pero 'reducida' desde hoy a la condición de aula de 2BF, privada de aquel sentido que quiso ser recuerdo y homenaje.
He vuelto, y yo creía que no habría pasado más tiempo que el tiempo de los días y de los años. Pero ha sido otro el tiempo, y no me reconozco ya en esas aguas que una vez me cubrieron, ahora tan lejos. He vuelto, pero quizás tampoco yo soy ya el mismo que, tantos años ya, preguntó un día, recién llegado, por la Dirección y me contestaron -y era muy joven, casi tanto como yo, la profesora aquella- que los exámenes del nocturno eran al día siguiente.

***
Un texto de 1984, y un Congreso en 1988, si no me confunden el tiempo y la memoria. El que he recordado hoy mientras veía Quando c'era Berlinguer, ese magnífico documento que nos ha regalado W. Veltroni sobre un hombre que fue de la estirpe de aquellos a los que los dioses, tan olvidadizos, tocan un día y quedan señalados para siempre.
Casi al final, un Pietro Ingrao sobrecogedor -fijaos, si es que lo miráis, en sus manos- rememora el desfile interminable del cortejo del adiós a Enrico. El mismo Ingrao que, con Giorgio Napolitano, me invitó entonces a marcharme por un tiempo a Roma: 'seguro que a usted le interesaría conocer la Escuela del Partido'.
Berlinguer ya no estaba, muerto en 1984. Pero sí el Pci, que aún sobreviviría unos años. Pocos.

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Notas. Que aún no están escritas en su cuaderno. Pero que quieren agradecer el regalo de la promesa y la aventura en que consiste un mar de páginas (casi) en blanco.

martes, 26 de agosto de 2014

cien


7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


(Julio Cortázar, Rayuela)

lunes, 25 de agosto de 2014

ahora



Ahora que la vida sucede por las tardes
y el mundo se acaba a cada instante
confusas las ideas los proyectos quietos
a la espera
te pienso y te recuerdo y te quiero decir cosas
al oído si pudiera
tantas cosas que no caben en el cuaderno que traje de Inglaterra
aquel de tapas blandas y color corinto
intacto aún y todavía esperando
con ese olor dormido del papel a magdalena
tantas cosas que decirte
como que quisiera estar ahora mismo en Barcelona
o en Cádiz o en Gandía junto al mar en todo caso
en Galicia tal vez mirando alguna ría
soñándote
contigo al lado riéndonos los dos y comentando
el manso declinar ya sin empuje de las olas antes bravas
la gracia en el andar de la mujer morena del bikini
las últimas declaraciones de un alcalde con mugre en la sesera
la calor a la hora de la siesta
o aquella foto tuya
tan hermosa
tantas cosas que contar despacio en el par de libretas que he comprado
para escribirte amor ahora cuando el curso empieza.

martes, 1 de julio de 2014

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