domingo, 5 de febrero de 2012

nieve2.0

Así lo vió, lo fotografió y colocó en twitter Pablo Ordaz, periodista, tras la huella, esa mañana, de Enric González**.

foto  de Pablo Ordaz






















** 'Casi no me atrevo a decirlo, porque ocurre rarísimas veces. Lo de que nieve en Roma, digo. ¿Nieva y están en Roma? Corran hacia el Panteón y hagan lo que hace cualquier romano informado: entren y miren al techo, al agujero de la cúpula. Los copos entran en el templo y quedan suspendidos girando en el aire. Sólo eso. Tal vez tengan ocasión de contemplar un espectáculo más sublime, pero dudo que sea en esta vida.'

(EG, de Historias de Roma)

viernes, 3 de febrero de 2012

nieve

Está nevando en el Pantheon, y -como alguien dejó escrito- los romanos corren a ver el milagro de los copos suspendidos sin atreverse a caer del todo a través del grandioso óculo. Asombrada, una joven española interrumpe su lectura. Quizás piense en su hermana, o en su madre: el libro que tiene en su mano guarda la memoria de la poeta que nos acaba de dejar.

Elogio de mi hermana

Mi hermana no escribe versos.
y dudo que empiece de repente a escribir versos.
Lo sacó de mi madre, que no escribía versos,
y de mi padre, que tampoco escribía versos.
Bajo el techo de mi hermana me siento segura:
el marido de mi hermana por nada en el mundo escribiría versos.
Y aunque esto suene a obra de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se dedica a escribir versos.

En los cajones de mi hermana no hay viejos versos,
ni recién escritos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a comer
sé que no es con la intención de leerme sus versos.
Sus sopas son exquisitas sin premeditación
y el café no se derrama sobre sus manuscritos.

En muchas familias nadie escribe versos,
pero si lo hacen, es raro que sea sólo una persona.
A veces la poesía fluye en cascadas de generaciones,
creando peligrosos remolinos en sus mutuos sentimientos.

Mi hermana cultiva una buena prosa hablada,
y toda su escritura son postales de sus viajes
con textos que prometen lo mismo cada año:
que cuando vuelva,
me contará todo,
todo,
todo. 


Wislawa Szymborska,  Poesía no completa
(traducción de Gerardo Beltrán y Abel Murcia)

jueves, 2 de febrero de 2012

tina, donna


Tina Modotti ha muerto

Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes:
tal vez tu corazón oye crecer la rosa
de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
Descansa dulcemente, hermana.

La nueva rosa es tuya, la tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.

Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida:
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma:
De acero, línea, polen, se construyó tu férrea,
tu delgada estructura.

El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si tú pudieras, hermana, levantarte,
sonriendo sobre el lodo.

A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que a tu pureza
no llegue al asesino, ni el chacal, ni el vendido:
allí estarás tranquila.

¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo
grande desde la estepa, desde el Don, desde el frío?
¿Oyes un paso de soldado firme en la nieve?
Hermana, son tus pasos.

Ya pasarán un día por tu pequeña tumba,
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
Ya pasarán a ver los de un día, mañana,
donde está ardiendo tu silencio.

Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana,
avanza cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.

En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.

Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre,
los que de todas partes, del agua, de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos,
porque el fuego no muere.

Pablo Neruda, Tercera Residencia.

martes, 31 de enero de 2012

y más: un corto

Gracias a dmh, por su esfuerzo y por su memoria. Para que esta pequeña joya no quede en la oscuridad.

lunes, 30 de enero de 2012

dos poemas (y una carta) para la memoria

A veces no se espera, y sucede. No hay conjuro en la fotografía, tan cruel y tan tierna, tan serena, tantas veces reproducida, de esos niños que lograron sobrevivir para vivir tal vez con la vida marcada para siempre por esa misma condición de supervivientes: la de vivir 'más allá/por encima/después de' la muerte.
No hay conjuro, decía, pero a su sola presencia han respondido, como llenándola, quienes a veces se detienen en el blog. Y han traído, en forma de comentarios, palabras de otros (dos poemas y una carta) que merecen otra, mayor, visibilidad.
Primero fue Nieves, y después Alex. Más tarde Nell. A los tres, gracias. Por la memoria.
Justo al lado del Pórtico de Ottavia -puede que el lugar más asombroso de Roma- se encuentra la inscripción que recuerda la infamia de las deportaciones que tuvieron lugar aquí. Mañana pasaré por allí. Y me detendré -un momento solo, sí- a recordar. Esta vez, con vosotros.
Ni que decir tiene que serán bienvenidos otros más.


1. De Nieves
 
León Felipe, Auschwitz.
(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)
Esos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud…
Que hablen más bajo…
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín…
¡Oh, el gran virtuoso!…
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres…
Y solo.
¡Solo!
Aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante… tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, “gran cicerone”)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue un aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa… otra cosa…
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú… no tienes imaginación,
acuérdate que en tu “Infierno”
no hay un niño siquiera…
Y ese que ves ahí…
Está solo
¡Solo! Sin cicerone…
Esperando que se abran las puertas del infierno
que tú ¡pobre florentino!
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa… ¿cómo te diré?
¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido, poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud…
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo!…¡Chist!…
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista…
Y he tocado en el infierno muchas veces…
Pero ahora aquí…
Rompo mi violín… y me callo.

2. De Alex
A. Novinsky
Dear Teacher,
I am a survivor of a concentration camp. My eyes saw what no man should witness:

Gas chambers built by learned engineers.
Children poisoned by educated physicians.
Infants killed by trained nurses.
Women and babies shot and burned by high school and college graduates.

So I am suspicious of education. My request is: Help your students become human. Your efforts must never produce learned monsters, skilled psychopaths, educated Eichmanns.

Reading, writing, arithmetic are important only if they serve to make our children more human. 

(Mi querido maestro:
Soy un superviviente de los campos de concentración. Ningún hombre debiera ser testigo de lo que han visto mis ojos:

Cámaras de gas construidas por ilustres ingenieros.
Niños envenenados por médicos eruditos.
Recién nacidos asesinados por enfermeras diplomadas.
Madres e hijos fusilados y quemados por bachilleres y licenciados.

Por eso sospecho de la educación. Te pido esto: ayuda a tus alumnos a convertirse en seres humanos. Tu tarea no debe nunca crear monstruos ilustres, psicópatas cualificados, Eichmanns educados.

Leer, escribir, las matemáticas son importantes sólo si sirven para hacer que nuestros niños sean más humanos.)


3. De Nell  
Wislawa Szymborska, Si acaso.
Podía ocurrir.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.

Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.

Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad,
¡Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha cuán rápido me late tu corazón.
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