sábado, 18 de septiembre de 2010

ejercicios de lectura IV

Nieves de mayo
La delicia de un beso robado en el café
y el 'adiós, pásalo bien' de un decir apresurado
son la vida también, niña cansada.
Que no es fácil retener quieta y en paz,
fértil sosiego, la luz de tu calma recobrada.
Me lo dicen tus ojos. Más elocuentes quizás
que las palabras. Las yemas de tus dedos lo pregonan,
huella sutil que delata el envés de la fatiga
de los días. Tardes y noches, horas sin sueño.
'Sé fuerte', te digo, niña frágil, delicado
equilibrio de hormonas y emociones.
Sé que lo harás. Antaño fue promesa de tus labios
soñados por los míos.

(Maite G. Blanco, en Versos discretos)

aires

de alegría, de alivio, de felicidad, de fiesta.
Y de libertad, de independencia y de orgullo los de los hermanos de Chile, de bicentenario y fiestas patrias.

viernes, 17 de septiembre de 2010

decepción

Inimaginable. Deportaciones colectivas, de gitanos por ahora, en la Europa que se dice espacio común de los derechos humanos, siglo XXI. En Francia, la de las luces y la fraternité. Claro que los gitanos son menos hermanos, poco libres y nada iguales.
¿Y España?. ¡Qué enorme decepción! La 'razón de Estado', de haberla, nunca es razón suficiente para mirar a otro lado cuando está en juego ese derecho inalienable que consiste en la igualdad radical de todos los seres humanos. ¿O es que ya no todos nacemos libres e iguales?
Y así se va incubando el huevo de la serpiente.
Europa, y España, sin memoria.
Decepción.

domingo, 12 de septiembre de 2010

ejercicios de lectura III

'... reflexionando (...) sobre la soledad, sobre el peso de la desesperación y el desaliento, sobre los penosos ataques de ansiedad infundada, sobre el amor y el odio, sobre la necesidad de que un escritor sea alguien que otorgue particular importancia a las palabras, alguien que se mueva entre ellas tan a gusto, o acaso más, que entre los seres humanos: alguien que destrone a las palabras para sentarlas en mejores sitiales y las palpe y las interrogue y las acaricie con delicadeza y hasta las pinte con los colores de lo imposible y que, después de tanta intimidad con ellas, sepa también ser capaz de ocultarse por respeto a ellas.'

(E. Vila-Matas, en Mal de Montano)

silencios

Me entero por la prensa de que cada año cerca de un millón de hombres y de mujeres -más de tres mil en España- acaban quitándose la vida. Uno cada cuarenta segundos.
Otros veinte millones lo intentan 'sin éxito', dice la nota.
Para 2020 se estima en un millón y medio el número de suicidas.
Y no se me ocurre ningún comentario.
Tampoco sé todavía hoy qué decirle a una madre cuya hija decidió dejar de vivir a los dieciocho. Murió la semana pasada, sin alcanzar el final de su bachillerato.

sábado, 11 de septiembre de 2010

salvador

Para muchos entre nosotros, el 11 de septiembre sigue teniendo por nombre el de Salvador Allende.
El compañero capaz de finalizar su primer discurso como Presidente evocando la ternura y la caricia, diciendo a los trabajadores, a los suyos, que los tiempos duros se vencen con más pasión y más cariño. Que es con cariño y con pasión como se hacen más grandes las patrias y más justa la vida.
Fue en La Alameda, en Santiago de Chile, un 4 de septiembre de 1970.

'... Y esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile y cada vez más justa la vida en nuestra patria...'

miércoles, 8 de septiembre de 2010

maría

Del mismo modo que las hay por escribir, existen 'entradas' en un cuaderno sin papel como éste que se quedan sin escribir. He aquí un par de ellas, sin que sirvan ni de ejemplo ni de precedente.

Una. La quise escribir el día primero del mes ('uno', iba a ser su título), y era algo así como  
Septiembre. Me ha gustado siempre este mes, y una canción -creo que francesa- que ahora no recuerdo si se llamaba así.
El mes de la feria de mi(s) pueblo(s), de la vendimia, de una cierta melancolía por el verano ido.
Acabo de dejar a mi P. en el aeropuerto. Se va. Y me queda como una niebla de tristeza. Que se suma a la de ayer, cuando era A. la que se marchaba a su nuevo destino...
Y hablaba, quizás, también de sueños, de la necesidad de los sueños. De que puede que alguien, alguna vez, podría decir de uno: 'Mira, ahí va el hombre que sueña'.
Ví después que el amigo Illán (don Antonio) había escrito sobre septiembre con la claridad, la emoción y el tino que le caracterizan. Y decidí dejarla estar. Hasta hoy.

Dos. La hubiera escrito, de no ser que, la noche del pasado domingo. Y habría dicho así:  
María se desorienta, y a ratos no sabe dónde está, qué hace ahí, quiénes somos los otros.
Esta tarde me ha mirado fijamente y me ha tocado la cara, caricia lenta de sus manos, con calma, como si fuera aún su niño. Después me ha peinado con sus dedos, con delicadeza.
'Así estás mejor', y me ha pedido que le dé un beso. Esta noche, cuando me iba, se quedaba doblando cuidadosamente, una y otra vez, el borde de la sábana.
No sé si mañana, a mi regreso, habrá decidido volver de su nuevo sueño...
Hoy la escribo, y la publico, porque María está de regreso. Anoche, cuando nos volvimos a quedar solos me llamó con ese apelativo tan especial como sencillo con que lo hacen las madres, y las abuelas, de La Mancha  (y que no quiero reproducir, quienes lo deben saber ya lo saben). Y me volvió a acariciar la cara, esta vez con una mirada mezcla de ternura y de una vaga tristeza. La suya, señal de que ha vuelto.
Ojalá que para no volver a irse.

Es fiesta hoy aquí, final de feria y día de la patrona. Se percibe en el silencio de la mañana. Y María me recita un cantar que, dice, cantaba a menudo Nieves, que fue una de mis tías. Creo recordar que es algo así como
La virgen de los Remedios
tiene una hermana,
la virgen del Rosario
que es toledana.
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