
Miguel Calatayud, Calata, es un excelente fotógrafo. Y muy buena gente. De esa que lleva la humildad en la cara, y en los ojos un ansia enorme de saber. Tanta, que la sonrisa se le sale de esos ojos tan especiales, de los que acostumbran a mirar las cosas del mundo con las ventanas del alma.
Otro que nos regala, con solo abrir su blog, fotos de aire fresco, sencillas y profundas, misteriosas siempre como ese misterio que depara la fotografía cuando es relato bien contado, cuando se vuelve poesía (y no necesita, entonces, contarse).
Calata va anotando con sus cámaras las historias de nuestra tierra, contando con sus ojos y sus manos la Historia reciente de Castilla-La Mancha.
Un genio sencillo que se esconde entre lagunas de salitre y horizontes sin fin. Y que nos deja relatos de formas y colores como los que aquí os muestro.
Gracias, Miguel.
