jueves 15 de marzo de 2012

pàmies

Leí con una gran curiosidad su Testament a Praga (qué recuerdos, tan nítidos, los de aquel agosto aciago: la radio transistor en la que oía el relato de la esperanza de nuevo frustrada era de un color rojo vivo -cosas de la época- y la mesa donde escribía aquella tarde era toda azul en gris, de formica, como la silla, dura ya a la vista) antes de aquel viaje iniciático con Gregorio a Estrasburgo en autobús, pasión y sueño de una Europa por venir.
Después, mucho después, sería Sergi, el hijo, una de mis lecturas más gratas: inteligente, mordaz, siempre divertido y nunca hiriente. La bicicleta estàtica esconde y muestra algunos de los muy buenos cuentos con que gozar, y también (los hay) de los que arrastran a una nostalgia que duele, casi insoportable.
Gràcies, Teresa. Por todo.

jueves 8 de marzo de 2012

libres








El derecho por excelencia:
el de ser libres para decidir, dueñas de sus vidas y sus afectos.

miércoles 7 de marzo de 2012

lógoi

'Si somos seres de lenguaje, si no podemos pensarnos fuera del lenguaje, si el lenguaje tiene esa potencialidad universal, y si la poesía es el lenguaje intensificado en su máxima expresión, sería raro que no pudiera tratar algún asunto. Luego otra cosa es que uno lo haga con mejor o menor fortuna'

(Jorge Riechman, poeta)

martes 6 de marzo de 2012

cumpleaños y desatinos

'Eréndira estaba bañando a la abuela cuando empezó el viento de su desgracia. La enorme mansión de argamasa lunar, extraviada en la soledad del desierto, se estremeció hasta los estribos con la primera embestida. Pero Eréndira y la abuela estaban hechas a los riesgos de aquella naturaleza desatinada, y apenas si notaron el calibre del viento en el baño adornado de pavorreales repetidos y mosaicos pueriles de termas romanas.'

(Gabriel García Márquez, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, 1972)

sábado 3 de marzo de 2012

voz, y zapatos

'La mezcla que forman las ovejas que pastan a lo lejos, las mimosas, el café, la Biblia y la revolución desencadenan la vieja pregunta: ¿la literatura puede cambiar el mundo? [Erri]De Luca no duda: "Nuestro mundo, no. Pero en condiciones de opresión la literatura mantiene una capacidad de resistencia. Tiene una fuerza distinta, un valor añadido". ¿Y el papel político del escritor? "Un escritor es como un zapatero, lo que tiene que hacer es buenos zapatos. Si quiere darle un valor ético o político a su trabajo lo que debe hacer es actuar para que nadie tenga que ir descalzo. En alguien que trabaja con las palabras ese valor consiste en esforzarse para que se oigan las palabras de todo el mundo, incluidos los analfabetos. O las de los que no conocen tu lengua y llegan aquí y tratan de hacerse entender: los inmigrantes, los presos… Nuestras cárceles están llenas de inmigrantes, son los barrios más cosmopolitas de Italia. Un escritor está en una situación privilegiada. Si lo que hace es decir algo contra el poder está haciendo solo una parte de su trabajo. No creo que la literatura tenga tareas especiales salvo en casos de emergencia. Fuera de ellos no puede cambiar el mundo, pero sirve para hacer compañía".'

(Entrevista a Erri de Luca, Las cicatrices del siglo XX))

jueves 1 de marzo de 2012

hilvanes

'(...) Las buenas personas fueron la base de nuestra paz. Ahora parece que ese tipo de gentes se han quedado ociosas o demediadas; y día tras día cuesta tropezar con este género de cuya actitud derivaba una bonanza casi vecinal. Podía confiarse en las buenas personas como soportes a través de cuya emulación se sanaba por contagio. Esos pilares actuaban, además, con la mayor naturalidad y era precisamente su real benevolencia, su capacidad de perdón y su asistencia la que decidía el relativo bienestar de los pueblos.
No era necesario que numéricamente fueran legión, pero eran relativamente tantas que constituían una atmósfera o un dominante olor. Tías, antiguas compañeras, primas... Casi siempre estas buenas personas coincidían con ser mujeres, pero también había algunos y principales hombres buenos que en frecuentes ocasiones cumplían como alcaldes, notarios, médicos o abogados que nos ayudaban generosamente y nos asesoraban bien. La pérdida o la fuerte reducción de las buenas personas ha dejado por tanto al grupo social enflaquecido o deshilvanado porque estas gentes en las que convergían muchos otros actuaban como una hilación dentro de cuyo círculo vivíamos más confiados y liberados del inevitable temor de cada relación.'

(Vicente Verdú, en su blog)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...